Valverde del Júcar – Moros y cristianos

Valverde del Júcar, municipio conquense “propenso a catarros y pulmonías” según el diccionario geográfico-estadístico histórico de España y sus posesiones de ultramar (1845) cuenta, según el INE (2015), con una población de 1.172 habitantes.

Es difícil datar el origen de esta villa, debido a la gran diversidad de restos arqueológicos encontrados en la zona (celtas, íberos, romanos…). Se han encontrado vestigios de los Olcades y Lobetanos en los alrededores. En el paraje de “Los Yesares” se han encontrado restos cerámicos de una antigüedad de 3.000 años a.C.

Gran número de restos romanos han sido hallados, en consonancia con la cercana ciudad de Valeria.

Seguramente, la localidad actual de Valverde del Júcar tiene orígenes medievales, consecuencia de la repoblación cristiana acaecida por la reconquista de la península ibérica en torno al año 1200, hecho que fundamenta el artículo de hoy: moros y cristianos.

– Decidme, señor -dijo Dorotea- ¿esta señora, es cristiana o mora? Porque el traje y el silencio nos hace pensar que es lo que no querríamos que fuese.

– Mora es en el traje y en el cuerpo, pero en el alma es muy grande cristiana, porque tiene grandísimos deseos de serlo

Zoraida. La mora cristiana: D. Quijote de la Mancha

Vestimenta de Cristianos. Fuente: Javier Vacas Santorum

Las fiestas de moros y cristianos son de las más extendidas por la geografía, siendo muy curioso la lejanía entre las tierras donde se celebran. Encontramos representaciones de conquista emparentada con las de moros y cristianos en la península Ibérica, América, y aquellas áreas que en algún momento formaron parte de España. Son los escenarios que abrazan a una de las tradiciones más distribuidas del planeta.

Muchas de ellas versan de diferentes hechos puntuales, o bien de variados temas, como la batalla de Lepanto (Aragón), princesas, dragones y turcos (Portugal); Santiago, cristianos y demonios (Perú), y un largo etcétera.

El guión, por lo tanto, es muy heterogéneo, en algunas ocasiones variable y, a menudo, poco fundamentado históricamente. Argumentos del mismo podrían ser la reconquista per se de un territorio, la lucha por la imagen sagrada de los cristianos que desea liberación; la conquista de una plaza o castillo… Suele honrar a algún patrón/a y, en el guión, encontramos frecuentemente la figura del Rey, diversos estamentos del ejército, así como figuras específicas como Carlomagno, el apóstol Santiago…

En España, se trata de una muestra muy significativa del teatro popular. A grandes rasgos, podríamos señalar dos grandes tipos: lugares en los que las representaciones se basan en paloteos, en ocasiones interpretados con espadas; y zonas en las que se representan las batallas entre ambos bandos.

No se podría asegurar cuándo se originarían estas fiestas Es posible que inmediatamente después de la conquista del lugar. No obstante, es conocido que tomaron especial relevancia a lo largo del siglo XV como homenaje religioso-militar.

Vestimenta de Moro. Fuente: Javier Vacas Santorum

Los protagonistas son los cristianos, a veces representados por ángeles o romanos; y los moros, los cuales en numerosas ocasiones son sustituidos por turcos, judíos o demonios.

Entre los siglos XII y XVII, en el Reino de Castilla, la visita del Rey a una localidad (denominada “entrada” del Rey), o de algún miembro de la corte, era motivo de grandes festejos. Hasta nuestros días ha llegado, por ejemplo, la famosa “Entradilla Castellana” para dulzaina, recogida en el cancionero de Agapito Marazuela (Segovia) que era interpretada en estos eventos. Así mismo, las representaciones de moros y cristianos estaban muy ligadas a este hecho. No obstante, la primera referencia documentada de esta representación la encontramos en Lérida, en honor a la boda del conde de Barcelona Ramón Berenguer (año 1150).

Durante los siglos XIV-XVII, en las procesiones del Corpus, era habitual ayudarse de un espectáculo teatral para enseñar a los fieles los pasajes bíblicos y la historia sagrada (por ejemplo, la toma de Jerusalén). Frecuentemente, también se acompañaba con paloteos de moros y cristianos.

Respetando la idiosincrasia de cada lugar, en términos generales, cada uno de los bandos implicados toma simbólicamente el municipio en cuestión. En primer lugar, se produce la entrada del ejército moro para, al día siguiente, tomar posesión de la plaza el ejército cristiano, coincidiendo con el fin de la festividad. Todo ello bajo la representación de la batalla a través del barullo originado por el disparo de trabucos, lanzamiento de petardos y demás estruendo que los participantes ocasionan.

Desde el punto de vista musical, encontramos una gran muestra de piezas ligadas a esta festividad, en la que el pasodoble ocupa un puesto de honor. Marchas moras y marchas cristianas acompañan a este evento, generalmente interpretados por bandas de música, y en otras ocasiones por dulzaina castellana o valenciana y redoblante.

Ya centrándonos en Valverde del Júcar, no se conoce el origen de esta fiesta. La tradición oral menciona que, por la intercesión del Santo Niño, el conde de Alarcón (señor del pueblo) se salvó de una emboscada. Desde entonces, el Santo Niño ha sido el honor y honra del pueblo y el centro de esta festividad tan arraigada.. El conde murió en batalla en 1491- 1492 y, su hermano, trajo consigo su cuerpo a la villa de Valverde 4 de enero de 1496.

Es una fiesta de profundo carácter religioso, de tal manera que todos los días, al empezar la jornada, se acude a la iglesia para celebrar las vísperas o la santa misa.

El documento más antiguo que encontramos acerca de esta fiesta es el Libro de Actas de las Compañías, que data del año 1801, y que se sigue utilizando hasta hoy. Gracias a él sabemos, por ejemplo, que el periodo de 1809 – 1814 no se celebró la fiesta por la invasión francesa, ni tampoco el periodo 1874 – 1877 por la invasión Carlista…

Maniobra de la bandera. Fuente: Javier Vacas Santorum

Los dos bandos son la Compañía de Moros y la de Cristianos. Cualquier persona puede ingresar en una (denominado “sentar en filas”), sea del pueblo o no, e independientemente de la edad, siempre y cuando sea apadrinado por un fiador, llamado “el fianza”. Este, en caso de impago del primero, se hará cargo de sus obligaciones económicas. El fianza presentará al nuevo miembro que, tras el beneplácito de la tropa, formará parte de la Compañía y sufrirá las “novatadas” a fin de ser multado por faltar a algún reglamento. Las mujeres no pueden formar parte de las Compañías.

Económicamente, nutren sus cuentas con donativos, cuotas y multas que se invertirán en sufragar los entierros de los hermanos fallecidos y engalanar al Santo Niño.

Las Compañías están estamentalmente estructuradas, siendo el cura Párroco el presidente honorario de ambas, y teniendo un papel primordial como moderador en casos de disputa. Están gestionadas por una junta directiva, formada por el general, secretario, tesorero y vocales, los cuales son cargos vitalicios excepto por casos de renuncia. El General nombra al resto de Oficiales y su función es avisar al resto para acudir a la fiesta, así como firmar los asuntos de la compañía y custodiar el libro de estatutos. Su atuendo incluye banda y bastón.

Oficiales: son elegidos anualmente por turno. Tienen la obligación de pagar unos gastos estipulados y de acudir a la fiesta con su uniforme:

  • General: banda y bastón.
  • Capitán: bastón, escudo y sable. Encargado de la música.
  • Alférez: Bastón y bandera
  • Sargento: alabarda.
  • Cabo: alabarda
  • Mayordomo: báculo. Encargado de la cera durante todo el año del Santo Niño, también paga el sermón del día 8.
Santo Niño. Fuente: Javier Vacas Santorum

La fiesta transcurre entre los días 4 y 10 de enero:

  • 4 de enero: misa de los cristianos y cata de vino, estando el tambor cristiano también invitado.
  • 5 de enero: por la mañana es el turno de la misa de los moros y cata de vino, estando el tambor y dulzainero moros también invitados. Ya por la tarde, se procede a la recogida de Oficiales que acudirán a avisar al General y, todos en comitiva, se dirigirán a la Plaza Mayor, para acudir a las vísperas en la iglesia. 

Una vez finalizadas, se dirigen a la casa del cura, quien agasaja a los invitados con el tradicional “refresco del cura” consistente en garbanzos torraos con cañamones, vino, dulces y nueces. Entre tanto, los generales se aseguran que los invitados tomen un solo puñado de nueces y, autorizan la dispensación de las jarras de vino.

Después del refresco, se produce la descarga (siendo el General el máximo responsable), tras lo que se “coge el puñao” en las casas de los Oficiales, estando las Compañías separadas. Finalmente, se da la última descarga en la casa del General, el cabo informa si hubiera algún tema reseñable y se despide la tropa con un ¡viva el Santo Niño!

  • 6 de enero: por la mañana se produce la procesión del Santo Niño y la Santa misa a lo que asisten ambas Compañías. 

A la salida se producen ruedas de salvas (descargas) y se corren banderas y se toma “el puñao” en las casas de los Oficiales (cada Compañía por separado). Por la tarde se producen “los alardes”, que son burlas de una Compañía a otra por medio de emisarios. Finalmente se toma “el puñao” y se acompaña a los Generales a casa, produciéndose la última descarga del día.

  • 7 de enero: por la mañana los Oficiales de cada Compañía toman el aguardiente y los higos en las casas de los Oficiales. Por la tarde se celebran las “Vísperas del Niño” para después tomar el “refresco de los Mayordomos” en la casa de éstos y, finalizar con descargas en la Plaza Mayor.

En este día se producen “Las Guerrillas”, un simulacro de batalla en las afueras del pueblo. Una vez finalizadas las guerrillas, las Compañías acuden a la Plaza Mayor para informar a los Generales de las bajas sufridas y se toma “el puñao” en las casas de los Oficiales.

  • 8 de enero: Día del Santo Niño. Se recoge al “dichero” (que se honra como si fuera General) y se acude a la Plaza Mayor para entonar “Los Dichos”, divididos en tres encuentros.

Primer encuentro: con el Santo Niño en la calle, tras una serie de dichos, y posterior batalla, el ejército cristiano es derrotado, apoderándose los moros del Niño (que previamente vestía un gorro análogo al cristiano) y se le pone un turbante.

Segundo encuentro: los cristianos, derrotan al ejército moro y recuperan al Niño, al que se le coloca el sombrero cristiano.

Tercer encuentro: los moros, piden perdón al Santo Niño y se convierten al cristianismo, tras lo que se celebra la misa y, una vez finalizada, se producen descargas en la Plaza Mayor ordenadas por el General cristiano y se toma “el puñao” en las casas de los Oficiales. 

  • 9 de enero: Día de Mahoma. Durante la misa, los mayordomos entregan sus báculos al cura, para que los custodie hasta el nombramiento de los nuevos. Posteriormente se convida a un chocolate en casa del mayordomo cristiano, tomando los soldados “el puñao”, para luego, hacer lo propio en casa del mayordomo moro, en este caso sin chocolate. El General moro ordena una descarga general extraordinaria. Es el día de la toma de los 18 puñaos (Oficiales salientes y entrantes). Por la tarde se nombran los Oficiales del año siguiente y el General invita a todos.
  • 10 de enero: Por la mañana se recoge “el puñao” de los músicos y después se realiza la comida de hermandad costeada por los Oficiales (las Compañías separadas), en honor al Niño, “para que el Santo Niño nos dé salud para llegar al otro año” finalizando la fiesta con un pasacalle por todo el pueblo ataviados con máscaras y vestidos de paisano.

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