Valverde de Júcar: una historia con el agua, con pasado y ¿futuro?

Valverde del Júcar: la presa que les quitó el agua y el futuro

Imagen de cabecera: vista aérea de Valverde de Júcar. Fuente: elaboración propia

Esta es una historia de despoblación. Una más dirán algunos, porque por desgracia en este país nos estamos acostumbrando a este tipo de historias con una normalidad peligrosa. En este caso que nos ocupa se utilizaron además recursos y leyes del Estado (que todavía perduran) para producir un verdadero vaciamiento de una comarca que tenía entonces un futuro prometedor.

Les pondré en antecedentes: Valverde de Júcar y su comarca desde principios de siglo XX y hasta la década de los 50, pese a las calamidades de la Guerra Civil, vivió un desarrollismo económico como nunca antes había tenido en su historia.

Su situación geográfica, que le hacía ser nudo de comunicaciones entre Madrid-Valencia y Cuenca-Albacete (dichas vías de comunicación cruzaban por el casco urbano del municipio),  y sus productivas vegas agrícolas que proporcionaban hasta dos cosechas anuales, generaban una actividad económica asociada que se traducía en fábricas de harina, de galletas, conserveras, molinos de aceite, posadas y un mercado semanal que atraía compradores y vendedores en un radio de 100 km.

Este dinamismo económico atrajo a gentes de lugares tan lejanos como el Valle del Pas (Cantabria), País Vasco y Alicante, como bien demuestran los Registros del Ayuntamiento con apellidos como Urionagoena, Verdú, Bosch…, y generó la construcción de importantes edificios civiles y culturales que todavía existen en el municipio, algunos de ellos en estado de semirruina.

Cine-Teatro de Valverde de Júcar. Fuente: www.javierluxor.es

Pero todos estos parabienes se vieron truncados en los años 50 del siglo pasado por la construcción de una presa para embalsar el agua del río Júcar, a unos 40 km del municipio,   que dio lugar al embalse de Alarcón y que causó un golpe tan duro a la comarca del que todavía no ha podido levantarse.

La construcción de este embalse, uno de los 10 mayores embalses por capacidad de España, era un proyecto que se empezó a estudiar ya en los años 30 del siglo XX y que siempre había contemplado la realización de infraestructuras que impidieran perjudicar a los pueblos ribereños.

Pero tras la Guerra Civil y la llegada de la Dictadura, las finanzas del Estado no estaban muy boyantes y el beneficio común pasó a ser el beneficio de unos pocos, por lo que se promovió la petición de la Comunidad de Regantes de Valencia de retomar el proyecto del embalse en el tramo medio del Júcar. El Estado se sumó a la propuesta con un Convenio por el que el mismo realizaría la infraestructura, siendo el coste devuelto por la Comunidad de Regantes en un plazo de 30 años sin intereses. A cambio, los Regantes conseguían el uso exclusivo del agua embalsada.

Este hecho fue el principio del fin para Valverde y su comarca. Tras este acuerdo Estado-Regantes de Valencia, los trámites de consulta pública, interés general y expropiaciones fueron tan diligentes como en un Estado no democrático se presupone, estableciéndose criterios de expropiación que premiaban en mayores cantidades según fuera tu estatus (licenciados, farmacéuticos, terratenientes…) y castigaban a los pequeños propietarios de huertos y minifundios con cantidades que no llegaban ni al beneficio anual obtenido de las cosechas de sus tierras.

A más, se ofrecieron tierras a precio tasado en zonas del extrarradio de Valencia para los vecinos de Valverde que, junto con la inundación del 40% de la superficie agrícola del Término Municipal, del 20% de las casas del casco urbano, y del corte de las principales vías de comunicación (Madrid-Valencia y Cuenca-Albacete) que ocasionó la incomunicación del municipio con los pueblos del entorno o con el resto del país durante meses, generó una emigración en masa de la población al quedarse sin sustento y en algunos casos sin vivienda de más de 1.000 personas en 10 años sobre un total de 3.000 habitantes.

Evolución de la población de Valverde del Júcar. Fuente: elaboración propia

Esta situación fue común en toda la comarca. Municipios como Hontecillas, Buenache de Alarcón, Villaverde y Pasaconsol u Olmedilla de Alarcón sufrieron la misma despoblación/vaciamiento; incluso algunos desaparecieron como fue el caso de Gascas que quedó inundado totalmente y merecería por su gravedad un artículo aparte.

Con la llegada de Democracia la situación legal del Embalse siguió siendo la misma y Valverde y su comarca siguieron vaciándose (y digo vaciándose sí, porque estuvieron llenos).

A día de hoy, la propiedad del agua sigue siendo de uso exclusivo de los Regantes de Valencia, caso único en nuestro país, en el que un bien de dominio público pertenece a una entidad privada.

En 1999, los presidentes de la Comunidad Valenciana (Eduardo Zaplana) y de Castilla-La Mancha (José Bono) firmaron el “Convenio de Alarcón”, que perpetúa el uso exclusivo del agua tanto superficial como subterránea por parte de la Comunidad de Regantes de Valencia, denominada Unidad Sindical de Usuarios del Júcar (USUJ), nada menos que hasta el 2060, exonerándoles de cualquier gasto de mantenimiento del embalse. Castilla-La Mancha solo obtuvo a cambio la concesión de una derivación de agua para abastecimiento de la ciudad de Albacete que tiene carácter secundario al uso prioritario para riego en Valencia.

Como se puede ver, los intereses de la comarca donde está situado el embalse no se tuvieron muy en cuenta por ninguna de las dos administraciones, ahora sí democráticas.

A pesar de la despoblación que no cesa y después de tantos años lamentándose de la oportunidad perdida, de lo que pudo ser la comarca y no es, e incluso de ahogados en el pantano por tener que cruzarlo en barcas precarias para llegar a sus tierras de labor, Valverde del Júcar y su comarca siguen luchando, resistiendo e intentando hacer de esta desgracia una nueva oportunidad.

En los últimos años se han promovido iniciativas locales para intentar aprovechar la infraestructura hidráulica (embalse) que existe y del que no se prevé su desaparición en los próximos 100 años, para dar un impulso económico a la comarca y que genere actividades de negocio inexistentes en la actualidad.

Iniciativas tales como la construcción de represas (azud) en la cola del embalse, sobre el cauce del río Gritos y sobre el puente de Villaverde para el mantenimiento de una lámina constante de agua en los tramos finales del embalse que posibilite su uso turístico. Actualmente, el nivel del agua, al ser regulado para regadío de verano, sufre importantes bajadas en época de uso turístico que impide cualquier inversión de futuro. El hecho de mantener una lámina de agua permanente en la cola del embalse haría posible tal desarrollo, sin afectar a las cantidades almacenadas (pues seguirían ahí) y de uso exclusivo para la USUJ. O el aprovechamiento de aguas subterráneas o superficiales del embalse para promover cultivos de regadío en la zona: el aprovechamiento de hasta 5 hm3/anuales sobre un total de 600 hm3 que es la capacidad media embalsada de los últimos 10 años supone una cesión de recursos de un irrisorio 0,8% del agua embalsada media, suficiente, eso sí, para el desarrollo agrícola de toda una comarca.

En cualquier zona de España el tener un embalse de este tipo en sus inmediaciones es fuente de riqueza y desarrollo, salvo en nuestra zona, dada la prohibición del uso del agua y la falta de voluntad política para poder flexibilizar esta injusta situación.

Pese a todo, la población de Valverde no se rinde. Una nueva generación de jóvenes ha decidido hacer su vida en Valverde y, después de muchos años en franca regresión, la despoblación parece que ha comenzado a revertir, con el incremento en número de nacimientos, la apertura de nuevos comercios y, sobre todo, el convencimiento de que quedarse en el pueblo no es ningún paso atrás, todo lo contrario. Por eso desde esta ventana a la que se me ha dado la oportunidad de asomarme, les pido a las administraciones que por favor miren y apoyen los proyectos que les llegan desde este pequeño lugar de Cuenca para que la esperanzadora situación de la que les hablo no sea un espejismo, sino un proyecto de futuro y una nueva oportunidad para la comarca, que merecemos.

Eduardo Mena Ramón

Vecino de Valverde de Júcar

Esta entrada tiene 5 comentarios

  1. Eva

    Muy bien explicado eduardo!
    ojala entre todos consigamos no caer en la despoblacion mas.
    Enhorabuena por este texto

  2. Flori

    Muy buen artículo.
    Los orígenes de mi familia materna se remontan aquí, de hecho mi madre y mis tías se fueron de Valverde a buscarse la vida en Valencia con 14 años porque en el pueblo no había nada. Ahora vuelvo yo de vez en cuando y me gusta conectar y recordar lo que ella me contaba.

  3. Asun

    Estoy de acuerdo con lo que has escrito, mis padres también fueron unos de los damnificados con la creación del embalse, con lo que les afectó tanto a sus tierras como a la casa.

  4. José Maria

    Didáctica y cierta exposición .
    El justiprecio de la expropiacion fue injusto, no ajustado a derecho ; se pagó solo bienes nunca el daño ni reposición de comunicaciones.

  5. Eduardo Muñoz Losa

    De acuerdo en todo, tocayo. Mi bisabuelo fundó una posada, uno de sus hijos (Sebastián) fue el siguiente posadero y uno de sus nietos (Sebastián también) tercer posadero y yo, destinado a ser el cuarto posadero, hice cerrar un negocio de 99 años porque ya no tenía futuro. También salí de Valverde.

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