El manteo de los peleles o Judas

Imagen de cabecera: El pelele (Francisco de Goya). Fuente: Wikipedia

El domingo de resurrección, después de la procesión matutina de El Resucitado, era costumbre mantear los peleles en mi pueblo, Villamayor de Santiago. Esta costumbre está ya en desuso y casi desaparecida, aunque se pretende rememorar por parte de algunas asociaciones culturales del municipio.

No se sabe cuál es el origen y ni cuánto tiempo hace que se realiza. Francisco de Goya pintó su cuadro “El pelele” donde ya reflejaba esta costumbre en Madrid en 1791. Lo que está claro es que representa el castigo y el escarnio a Judas Iscariote, el apóstol que por treinta monedas vendió a Jesucristo y lo llevó a su Pasión y muerte en la cruz. Porque… el pelele representa a ese Judas que nos relatan en el Evangelio. Y también representa la maldad, que hay que mantear e incluso quemar para que se convierta en bondad.

Los peleles eran unos muñecos que hacían grupos de muchachas en la Semana Santa con trapos viejos, trozos de telas, pantalones, camisas, chalecos, calcetines y guantes. Los rellenaban de paja, los cosían, les pintaban la cara y lograban representar a una persona, un Judas, de lo más variopinto y molón. Cuando lo acababan, lo escondían y la mañana del domingo de resurrección lo colgaban o exhibían en un balcón, por donde solía pasar la procesión. Después, se reunían a bailarlo y mantearlo, cantando canciones y pasando unos buenos ratos. Pero… llegaban los muchachos, que estaban contemplando la escena, les ayudaban a mantear el muñeco un rato, hasta que se lo quitaban, empezaban a borriquear, a estirar de las piernas y brazos, los rompían, cada uno se llevaba un trozo de ese pelele y la calle quedaba llena de paja, que eran los despojos de esa batalla. Y ahí acababa el juego, hasta el año próximo… Después, unos y otras convivían y pasaban un día muy alegre.

En otros pueblos había otra tradición más pacífica: se usaba un pelele colgado de un pino que los mozos colocaban en la puerta de la iglesia la noche de Resurrección. La mañana del domingo después del encuentro, las muchachas lo manteaban.

En muchos pueblos manchegos, también han conseguido mantener y renovar estas tradiciones, como en Villarrubia de Santiago (Toledo), donde hacen un concurso de peleles y los “mantelean” en la plaza del pueblo con canciones tradicionales, tal y como podéis ver en el siguiente vídeo.

En Tarancón tiene otro significado:  no es el Judas, sino que la fiesta del pelele se celebra junto con las hogueras de San José. En la noche del 18-19 de marzo, bailan y mantean el pelele y luego lo queman, simbolizando la llegada de la primavera que es vida para animales y plantas (la hoguera) y pone en fin al maléfico y estéril invierno (el pelele). Las canciones que interpretan en ese día, las ha recogido el grupo folclórico Caño Gordo en su repertorio, con el nombre de “El pelelito”. Podéis oírlas en el siguiente vídeo. 

PACO AUÑÓN en el Programa de la SER Cuenca el día 29/03/2018 nos cuenta las costumbres relacionadas con los peleles en la provincia conquense:

 “En Albalate de las Nogueras los jóvenes que cumplen los 18 años, los que antes eran los ‘quintos’ que tenían que ir a la mili (hoy chicos y chicas), son los encargados de cortar un tronco de chopo de más de 20 metros de altura para plantarlo, con la ayuda de todo el pueblo, durante la madrugada del Sábado de Gloria al Domingo de Resurrección, en el centro de la plaza. En la punta han atado el judas, el pelele de paja que cada año representa a un personaje al que se quiere criticar y que acabará estrellado contra el suelo y quemado por las calles del pueblo en los momentos previos a la procesión del Encuentro.

 En Salvacañete, se rellena el judas (o los judas, depende el año) con espliego seco y se bandea hasta que los niños acaban quemándolo en la hoguera. También se bandea en Campillos Paravientos..

En Alcalá de la Vega se hacen dos judas, uno hombre y otro mujer, que después también se encuentran como Jesús y su Madre.

En Landete se hacen varios judas y se les cuelgan carteles con escritos en los que se denuncia y critica lo que no se ha hecho bien en el pueblo.

En Boniches, como en El Tobar, se llegaba a disparar al judas con una escopeta.

 En Huérguina se zarandean los judas que también acaban quemados.

En Villaconejos de Trabaque se cuelgan de una cuerda en medio de las calles por las que pasa la procesión y se les menea al paso del cortejo dejando caer sobre los asistentes la paja que rellena el pelele.

En Laguna del Marquesado los mozos robaban los cabríos, troncos para hacer tejados, para empalmarlos después y hacer uno más grande, de unos quince metros, y atar en la punta al judas.

En Pajaroncillo, el judas se meaba a través de un botijo con agua que se le ponía al muñeco.

 En Salinas del Manzano se ponían dos judas, uno en la iglesia y otro en la plaza.

En Valdemoro de la Sierra, el Ayuntamiento permitía a los jóvenes cortar un pino para poner el judas en su punta.

En Zafrilla tienen fama de poner el judas más alto de esta comarca en la punta de un tronco de entre 18 y 20 metros”

En Talayuelas, también se quema al Judas. Los quintos y quintas del Judas echan a arder a un monigote relleno de paja el Domingo de Resurrección por la madrugada. Normalmente, como es habitual en todas estas celebraciones, el Judas es un personaje polémico (normalmente por haber realizado malas acciones). Además, los quintos y quintas del Judas redactan una serie de críticas contra este personaje y se lanzan cohetes “rateros” durante toda la Semana Santa.”

¡Ojalá no se perdieran y se renovaran estas costumbres tan típicas de la España rural conquense y manchega! Y se siguieran bailando los peleles al son de las canciones tradicionales al final de la Semana Santa.

Para finalizar, transcribo aquí algunas de las letras de las canciones que se cantaban en el momento del manteo y baile del pelele en diferentes pueblos:

EL POBRE PELELE (recogido en Palomares del Campo y armonizado por Don Manuel Martínez Millán en el libro Cancionero Folklórico Popular de Cuenca en 1974)

El pobre pelele estaba 

de cocinero en Sevilla

Y llevaba en las espaldas

los trastos de la cocina.

 

-A la una, a las dos, a las tres,….Arriba con él

 

El pobre pelele 

no tiene camisa

Que se la han quitado

los frailes en misa.

Su padre lo quiere,

su madre también,

Todos lo queremos….

 

Arriba con él

PELELITO, PELELITO  (típico de pueblos manchegos, recogido en  el Cancionero Musical de Castilla la Mancha de Fernando J. Cabañas Alamán, publicado en 2001 por La Universidad de Castilla la Mancha)

Pelelito, pelelito, 

si te llegas a morir

Pondremos una escalera

subiremos a por ti.

 

¡Olé, olá

que en la manta está.

Coge el niño el pelele,

cógele, que se va.

 

No se va, no se va,

que en en la manta está.

Mi amante es marinero,

vendrá y lo cogerá.

En Buenache de Alarcón (Cuenca) y Santa Cruz de la Zarza (Toledo), podemos oír la letrilla:

Arriba pelele,

arriba con él.

 

Su padre le quiere,

su madre también.

 

Todos le queremos:

¡Arriba con él!,

¡arriba con él!

En Villamayor cantamos:

El pelele está malo,

¿qué le daremos?

Agua de caracoles,

que críe cuernos

 

¡Pobre pelele!

 

La mujer del pelele

la legañosa

Y el pelele le dice:

cara de rosa.

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