Una aproximación al presente de Torrejoncillo del Rey

Imagen de cabecera: Torrejoncillo del Rey. Fuente: Carlos Cuenca Arroyo

En una de mis vistas el pasado año a la biblioteca pública Fermín Caballero, de Cuenca, me detuve un momento para ojear el libro Noticias conquenses de José Torres Mena, publicado 1878. Torrejoncillo del Rey cuenta con una entrada en la que el ilustrado conquense dedica unas curiosas e interesantes líneas. Utilizando como base esas notas, realizo una breve y no profunda comparativa de nuestra villa con el paso de este casi siglo y medio desde la publicación de la guía, una aproximación al presente de Torrejoncillo del Rey que, si en el año de su publicación contaba con 1.716 habitantes, según el censo de 2017 son 394 las almas que acoge.

Durante 150 años, como se puede comprobar en la siguiente gráfica, la población de Torrejoncillo se mantiene con altibajos, cercana a los 1.900 hab. Igualmente se comprueba en la gráfica cómo la población en la localidad se recupera notablemente a lo largo del periodo de 50 años de la Restauración, comenzando el declive en 1940.

Figura 1: Evolución demográfica Torrejoncillodel Rey entre 1842 y 2017. Fuente: Wikipedia

Pero será en la década de los años 60, con el éxodo a las ciudades, cuando la localidad pierda hasta 1.000 hab. Es el inicio de la despoblación de la España rural e interior y las grandes migraciones. En nuestro caso a Barcelona, Valencia y Madrid.

Aún se sujeta el pueblo 20 o 30 años más, manteniéndose en la barrera de los casi 1.000 hab., y esto contando con la inyección que supuso al censo la agrupación de las 5 pedanías actuales, realizada en 1974. Con la modernización de España, ya en plena democracia, se produce la 2ª oleada de migración al mundo urbano, y la población vuelve a caer un tercio. No más de 700 almas habitan Torrejoncillo y sus pedanías en el final de la década de 90, agravada esta situación por el envejecimiento de la población y el inicio del “invierno demográfico”.

Por último, la crisis de 2008 da la puntilla a nuestro pueblo; la despoblación se agudiza con la marcha de bastante población inmigrante, atraídos anteriormente por el boom de la construcción, y bajamos de la cifra crítica de los 500 hab.

Figura 2: Migraciones en los años 50 y 60 del siglo XX. Fuente: https://blog.conectandomundos.org/migraciones

Pasemos a las actividades, ya que a la vista de la evolución demográfica parecería tratarse de un pueblo desahuciado, y creo que estamos aún lejos de esta situación tan pesimista a la que inducen estos datos. Como ahora trataré de exponer, Torrejoncillo del Rey dispone de un tejido empresarial, económico y social importante, activo, que da cabida a la esperanza y a una visión más favorable, optimista, para el futuro del pueblo.

Sobre el sector primario (ganadero, agrícola o forestal): decir que sobrevive un único “ganado”, el de “La Moraleja”, con unas 700 cabezas de ganado ovino de leche, si bien lamentablemente no perduran los chozos, corrales, tinadas y antiguos molinos que enumera Torres Mena. Se mantiene en buen estado un único molino sin actividad, y alguna tinada o chozo, pocas en uso, apenas restos o ruinas, vestigios diseminados por el término pero que posiblemente aún aguantarían un mínimo plan de desarrollo turístico vinculado a la naturaleza y etnografía de todos estos escasos bienes agroganaderos de interés cultural.

Figura 3: Chozo Murie. Fuente: Carlos Cuenca Arroyo

Nuevas actividades ganaderas llegan en un momento crucial para la supervivencia del pueblo: se encuentra en proceso de apertura una granja de ganado porcino, con 2000 cabezas de cerdos de cebo, así como otra explotación ganadera para concentración de reses bravas que llevará asociada una actividad recreativa.

La agricultura, huelga decir que es extensiva y de secano, cerealista, con la existencia de un total de 10 agricultores prioritarios o a título principal, capaces sobradamente de hacerse con todo el laboreo de secano del término, gracias a los cuales han proliferado naves agrícolas de acopio y resguardo de maquinaria para la mejora de sus explotaciones.

Llaman la atención los viñedos, otrora abundantes, donde únicamente contamos con una viña con una superficie de 3 ha, en espaldera, con 3.000 cepas. El resto, media docena de pequeñas viñas, con una media de 40 cepas, se destinan a la producción de vino para consumo propio.

En cuanto al olivar, la producción del término es de unos 70.000 kg/año, repartida en múltiples micro-explotaciones, que abastece las almazaras de localidades cercanas en la fórmula de trueque de kg de aceituna por litros de aceite para autoconsumo. Sobre el almendro, apenas hoy el término cuenta con producción reseñable. No existe actividad silvícola. El monte público del Ayuntamiento en el T. M. de Villar del Horno es quizás lo único destacado en esta actividad, con la subasta periódica del aprovechamiento de madera.

El tejido industrial, hoy es inexistente, con la desaparición de cualquier vestigio de aquellas actividades agroganaderas e industriales vinculadas al sector primario, como fueron los molinos harineros o de aceite que se citan en Noticias conquenses.

Aun así, en la actualidad el pueblo cuenta con 2 industrias: una quesería artesana y la pequeña planta de áridos y hormigones. También, quizás por engrosar la lista, el antiguo silo, en funcionamiento y arrendado.

Ahora son los servicios la base del sostenimiento del municipio. Se cuenta con un básico tejido comercial y hostelero, con servicios sanitarios y administrativos esenciales, y una incipiente actividad turística con la puesta en valor de la mina romana de Lapis specularis de La Mora Encantada, ahora visitable y fácilmente accesible, con más de 5.000 visitas/año, si bien todavía lejos de ser un importante activo en la económica del pueblo.

Tenemos 3 tiendas de comestibles, bien surtidos, consolidados, y de existencia esencial y básica para el municipio: el estanco, el supermercado con venta de alimentos frescos, panadería y otros productos básicos. Y por último el comercio más moderno, abierto en 2.011, la nueva panadería en la parte baja del pueblo, destinado también a la venta de comestibles y bebidas. Una carnicería, única ya y sin actividad de matadero, pero con elaboración artesana de algunos productos cárnicos; la farmacia; y la caja, la oficina bancaria, si bien abierta ahora únicamente un día a la semana.

La red comercial se completa con los establecimientos hosteleros. El bar de “El Maño” y el restaurante “El Chalet”, ambos con apertura diaria, este último con servicio de comidas y hospedería; y el pub “Ánfora” que levantan su cierre habitualmente los fines de semana y festivos. Y como bar de temporada, el bar de la piscina municipal.

Por último, la construcción y actividades auxiliares cierran el sector servicios de la localidad, y no por incluir estos oficios al final de la relación son menos importantes en el motor económico del pueblo; empresas, y un buen puñado de profesionales autónomos, cada uno con sus correspondientes naves, instalaciones y maquinaria, que contribuyen al sostenimiento social y económico del pueblo.

No olvido la estación de servicio de la Coop. Agrícula Virgen de Urbanos, abierta al uso no sólo para los vehículos agrícolas, sino también a vehículos industriales y de particulares.

Otros servicios vitales para el sostenimiento de la población, esenciales y que perduran, son el sanitario y asistencial, con el Centro de Salud -ahora atendido con equipo completo de médico y enfermera las 24 h incluso los fines de semana-, que atiende una zona básica de 10 pueblos; la Vivienda Tutelada dotada de 12 plazas y habitualmente completa; la asistencia a domicilio; y la casa cuartel de la Guardia Civil.

No podría faltar en estas “noticias torrejoncilleras” el Ayuntamiento, con atención diaria y 3 puestos de trabajo, y otros empleos auxiliares; y el resto de instalaciones municipales: piscina, casa de cultura o plaza de toros.

“Dista de Cuenca 7 leguas”, escribía el ilustrado. La distancia a Cuenca evidentemente no ha cambiado, pero lo que sí es evidente que ha cambiado son las comunicaciones, hoy magníficas, con la A-40 a tiro de piedra, que nos une con Tarancón a través de la carretera de la D. P. “de Las Casillas” y con Cuenca mediante la CM 2102, y que también nos acerca a la Autovía de Levante A-3, hacia el sur, camino a Montalbo.

Y finalizo con el presupuesto del Ayuntamiento, que asciende a 756.318,36 € (presupuesto de 2018), y en imposible comparación con el presupuesto del municipio en 1878 que muestra Torres Mena. No cabe duda que el presupuesto del Ayuntamiento garantiza el mantenimiento de los servicios básicos y de personal, pero que está lejos de poder sufragar solventemente el problema de tanta envergadura como es la despoblación, el aumento de oportunidades y la mejora socio económica.

No es objeto de estas notas aportar ideas o soluciones al consabido problema de la despoblación, sino una aproximación al presente de Torrejoncillo del Rey de las Noticias conquenses del eminente Torres Mena, que me ha servido de excusa para esbozar un inventario comparativo de la diversa actividad socioeconómica actual del municipio, y que, como escribía al inicio, creo nos aporta una visión bastante optimista de la vida del pueblo, al menos de su futuro más inmediato.

Carlos Cuenca Arroyo: empresario y concejal del Ayuntamiento de Torrejoncillo

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