Olmeda de la Cuesta, un proyecto de vida

Imagen de cabecera: Parada bus y Guernica. Fuente: Mónica Raspal Jorquera

Es probablemente el pueblo de la Alcarria conquense que ocupa más espacios en los medios de comunicación locales, autonómicos, nacionales e incluso internacionales. Y no es para menos. Olmeda de la Cuesta era hace una década un lugar prácticamente abandonado, repleto de ruinas y escombreras. Solo contabilizaba entonces seis vecinos como residentes permanentes —hoy llegan a 22— y un estudio de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) publicado en 2011 lo situó a la cabeza del ranking de los municipios más envejecidos de España. Sin embargo, su lucha incansable para cambiar ese destino le ha convertido en un punto de referencia y ejemplo a seguir para otras localidades de Cuenca.

Con la llegada de José Luis Regacho a la Alcadía comenzó lo que muchos denominan la “revolución” de Olmeda. Además de devolverle el sentido a su nombre plantando algunos de los primeros olmos libres de grafiosis de España como “símbolo del resurgir del pueblo” —actualmente en sus calles crecen casi 200—, puso en marcha una subasta de solares a bajo coste que despertó un enorme interés mediático y sedujo a gentes de todas las latitudes, algunas tan lejanas como Irán, Venezuela, Paquistán o Estados Unidos. El Ayuntamiento consiguió que los propietarios de muchos inmuebles abandonados y en ruinas se los donaran para su derribo, limpieza y subasta posterior a partir del precio invertido en este acondicionamiento. Hasta 14 han conseguido adjudicar desde entonces y dando un paseo por el pueblo ya se pueden ver las nuevas casas edificadas o en construcción que han transformando por completo la fisionomía de la localidad.

Macetas. Fuente: Mónica Raspal Jorquera

La filosofía del consistorio ha sido siempre recuperar las señas de identidad del municipio, el paisaje y las historias locales, dándoles un atractivo y unidad y, sobre todo, haciendo partícipes a los vecinos para que sean los responsables de su supervivencia. Y estos han respondido. Además de reactivar la Asociación ‘Centro de Animación Rural, Económico y Social San Sebastián’, que organiza actividades durante todo el año, aceptaron la propuesta de intervenir en las paredes de sus casas con murales para mejorar el paisaje urbano y colaboraron en la restauración interior de la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVII. También ellos mismos limpiaron los restos de los tradicionales molinos de aceite para poder reconstruirlos con su maquinaria original en un futuro —y convertir uno de ellos en un ‘Museo de los Oficios Perdidos’—, aunque de momento solo se pueden recordar de forma virtual gracias a una recreación en 3D.

El consistorio también ha rehabilitado algunas cuevas del vino para que otros propietarios se animen a hacerlo y ha puesto en marcha de un invernadero «comunitario y participativo» para suministrar a la población de esas plantas y árboles que ya embellecen las originales macetas y jardineras que inundan las calles y las fachadas y aceras de las casas. En la misma línea, otra iniciativa apuesta por recuperar los huertos que existían en los alrededores del pueblo, con sus tradicionales muros de piedra seca, para contar de nuevo con productos hortícolas ecológicos y de calidad y atraer con ellos a nuevos pobladores, ya que un huerto exige constancia y dedicación, por lo que sus futuros propietarios al menos deberán acudir frecuentemente al pueblo. 

Pero si algo sorprende a todo aquel que se anima a visitar la localidad, ya desde su llegada por carretera, es el impresionante ‘Paseo Escultórico y Etnobotánico’ que rodea todo el municipio. Transformar lo que eran escombreras en un paseo ajardinado ha sido uno de los grandes propósitos de su alcalde. Gracias a las ayudas europeas, en una primera fase construyó un mural de piedra y varios islotes con vegetación pero después quiso ir más allá para dotar a la localidad de un aliciente turístico, iniciativa que puso en manos del artista multidisciplinar de Tinajas, Vicente García, encargado también de la decoración de las calles y la iglesia.

Olivo Jerusalén. Fuente: Mónica Raspal Jorquera

Una zona de este monumental recorrido repleto de figuras con aspecto “daliniano” cuenta la historia del pueblo (la Olmedoteca) con aportaciones de los vecinos y reflejando en los muros tradiciones, canciones locales, elementos etnológicos y personajes importantes como el famoso librero Pedro Vindel, cuya película sobre su vida se estrenó en el pueblo en 2016. Otra parte está dedicada a los juegos tradicionales, con construcciones interactivas y pasatiempos en el suelo para que los conozcan las nuevas generaciones y la última es un parque nomónico con un buen número de relojes solares históricos —el artista cree que no existen tantos en ningún lugar del mundo—. Muchas de estas esculturas son además alcorques para plantas y árboles representativos donados por todas las comunidades autónomas como el retoño del árbol de Guernica, símbolo universal de las libertades y la identidad del pueblo vasco y ahora también de la «lucha titánica» contra la despoblación de Olmeda de la Cuesta. Crecen junto a ellos, en lugares destacados por su carácter emblemático, hasta un olivo del monte Getsemaní de Jerusalén y gingko superviviente de Hiroshima (Japón). La naturaleza como mejor ejemplo del triunfo de la vida.

Todas estas propuestas de regeneración cultural, social y ambiental de la localidad, incluidas en el proyecto ‘Olmeda Vive’, hicieron ganador a su Ayuntamiento de un Premio del Congreso Nacional del Medio Ambiente (Conama) de 2018 a la Sostenibilidad de Pequeños y Medianos Municipios en la categoría de menos de 5.000 habitantes. Siempre como avanzadilla, este año ha sido seleccionado como uno de los 224 municipios españoles que recibirán una subvención europea de 15.000€ para la instalación de puntos de acceso wifi gratuitos en sus calles, plazas y parques en el marco de la cuarta y última convocatoria WiFi4EU de la Comisión Europea. Es uno de los dos de Cuenca elegidos por la Agencia Ejecutiva de Innovación y Redes (INEA) tras la evaluación de nada menos que 8.600 propuestas. Gracias a esta partida contarán con 14 antenas repartidas por el pueblo que probablemente proporcionarán conexión libre a Internet a todos los vecinos, algo fundamental en esta España a veces “desconectada”.

Otras ideas de futuro de su alcalde pasan por la reconstrucción de una vivienda tradicional alcarreña, de otra autosostenible y de la tercia (donde se pagaban los impuestos a la iglesia), así como por la instalación de un ‘Museo de Publicidad al Aire Libre’ (donde tengan cabida los anuncios publicitarios que han marcado la vida española) y la puesta en marcha de un ‘Plan Retorno de Hijos del Pueblo’, dirigido a familias que no han vuelto desde que sus ascendientes emigraron en los años 60 y 70 por un “acusado desarraigo de las segundas generaciones».

Conocido como el pueblo “con más esculturas y jardines que habitantes”, Olmeda de la Cuesta ha cambiado por completo la imagen y la sensación de abandono del municipio, que hace 10 años parecía un lugar “bombardeado”, y sigue demostrando día a día que la imaginación y la creatividad son las mejores armas para evitar su desaparición y para devolver la ilusión incluso a aquellos que se marcharon. Su gran reto es esa ansiada llegada de nuevos habitantes que quieran establecerse en este entorno y plantear allí iniciativas de desarrollo sostenible, por lo que la localidad centra ahora todos sus esfuerzos en atraer talento para dar estabilidad a la población a medio y largo plazo. Y es que este pequeño pueblo ha resucitado convirtiéndose en un “laboratorio experimental” que ofrece a quien lo busque algo más que una vivienda: un proyecto de vida.

Mónica Raspal Jorquera, periodista de www.alcarriaesmas.com

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