Pequeñas crónicas. Una majadería

Transcripción del artículo “Pequeñas crónicas. Una majadería” de “Martínez Oriol” en “El día de Cuenca” el 30 de Octubre de 1920.

PEQUEÑAS CŔONICAS. UNA MAJADERÍA

Algunas almas nobles pidieron que fuesen llevados a Madrid unos centenares de niños de los hijos de los mineros huelguistas de Río Tinto y con caridad ejemplar fueron recogidos en la Corte cerca de quinientos de esos desgraciados pequeñuelos. 

Otras almas, no menos delicadas, idearon dar una función teatral a beneficio de esos niños, y el proyecto fue acogido con grandes simpatías desde el rey hasta el último menestral. 

Los primeros, fueron obreros socialistas; los segundos, los cómicos que componen el Sindicato de actores unos y otros merecen plácemes. 

Pero he aquí que en este concierto de voluntades ha surgido un punto negro: los obreros afiliados a la Casa del Pueblo han dirigido a la Prensa un comunicado en el que dicen: “Aun reconociendo el buen espíritu que guía a los señores organizadores de la función teatral a beneficio de estos niños, dadas ciertas injerencias que dan al acto un carácter social y político totalmente opuesto al que a nosotros nos guio al hacernos cargo de dichos niños, ni llevaremos a estos a presenciar la función ni aceptaremos participación en los beneficios que reporte dicho acto”. 

Algunos periódicos se han indignado ante la actitud de esos elementos, que todo lo miran al través de sus suspicacias, y han dicho que eso es contestar a un favor con un agravio y que rechazar airadamente esa fervorosa prueba de caridad o de cariño en un acto de fanatismo. 

No hay que tomar las cosas tan en serio. La propuesta de esos elementos es sencillamente una majadería a la que no hay que hacer caso. 

Esos niños están bajo la salvaguarda de toda la sociedad, y a esta, sin distingos de clases ni de opiniones, pertenece arbitrar recursos para atender al mantenimiento de esos pequeñuelos, sin hacer caso de estridencias ni de exclusivismo, y sin darle mucha importancia a los que aprovechan todas las ocasiones para realizar actos políticos aun con manifiesta inoportunidad.

MARTÍNEZ ORIOL

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