El mosaico nilótico de Palestrina

El Mosaico Nilótico de Palestrina, en adelante MNP, se expone actualmente en el Museo Arqueológico Nacional de Palestrina (Roma). La ciudad de Palestrina, la Praeneste de la antigüedad, está situada en la parte más meridional de los montes Prenestinos, ocupando una posición que resultaba de alto valor estratégico en el pasado. Su origen no está claro, pues mientras Estrabón la define como ciudad griega fundada por Telégono, Virgilio la relaciona con la mítica figura de Caeculus. Lo que sí parece claro, por los primeros restos arqueológicos que se han documentado, es que el sitio estuvo ocupado en los inicios del siglo VIII a.C.

      El MNP se expone actualmente en una pared del Palacio Colonna-Barberini, construido encima de donde estuvo situado el antiguo Santuario de Fortuna Primigenia. Allí podemos ver y admirarnos con la riqueza cromática y con la finura en su ejecución de uno de los más grandes e importantes mosaicos helenísticos que conocemos, pues se mantienen todavía a pesar de las múltiples vicisitudes que ha sufrido y las consiguientes restauraciones y reconstrucciones, que, por otra parte, resultan fácilmente apreciables.

     El MNP originalmente constituía el pavimento de una planta absidal situada al fondo de una gran sala rectangular guarnecida de una fina decoración arquitectónica, conocida como Aula Absidata, que se adosaba al lado norte  del antiguo Foro de Praeneste. No se sabe con certeza el año en que fue descubierto el mosaico, aunque se sitúa en torno a la mitad del siglo XVI, pero sí sabemos que Federico Cesi, buen amigo de Galileo Galilei, hace la primera representación gráfica del mismo en el año 1614.

      Posteriormente, entre 1622 y 1626, probablemente por iniciativa del propio Cesi, Cassiano Dal Pozzo hace reproducir el MNP en 19 tablas que estuvieron bastante tiempo perdidas y después recuperadas, estando actualmente en la Biblioteca Real del Castillo de Windsor. Entre los años 1624 y 1626, o muy poco después, el MNP fue cortado varias veces, seccionado “en piezas cuadradas” y transportado al Malagotti de Roma. Varias de esas “piezas cuadradas” fueron vendidas y anduvieron dispersas, una de ellas en la que se representaba un banquete debajo de una pérgola, fue donada al gran duque de Toscana y luego vendida al Museo Pérgamo de Berlín, en el que se encuentra actualmente.

      Alrededor de 1640, cuando el feudo de Palestrina pasó de los Colonna a los Barberini, el nuevo señor de Palestrina recuperó casi todas las “piezas cuadradas” dispersas y encargó a Giovanni Battista Calandra su restauración. Fue colocado en una habitación de planta absidal preparada a propósito para alojarlo. En esa maniobra resultó seriamente dañado, por lo que debió de ser nuevamente recompuesto, no lográndose en esta ocasión que todas las porciones quedasen colocadas exactamente como en el original.

          Transcurridos dos siglos, los efectos negativos de la humedad y la oscuridad que reinaban en la habitación hicieron que se considerase la estancia poco idónea y aconsejaron – de nuevo – su traslado a Roma, para lo cual se lo dividió en 27 partes. En Roma se encargó su restauración a Giovanni Azzurri “en un palacete de Barberini, cerca de la puerta del Santo espíritu” y una vez concluida esta se le devolvió a Palestrina.

      En 1943, el Superintendente de la Antigüedad del Lazio, temiendo que los acontecimientos bélicos de la Seguna Guerra Mundial pudiesen dañarlo irremisiblemente, decidió enviarlo otra vez más a Roma – dividido en 33 pedazos – para depositarlo en el Museo Nacional Romano. Al terminar la guerra se proyectó una nueva restauración, previniendo una colocación en vertical, al igual que ya se había hecho en Pompeya con el mosaico de la batalla de Alejandro Magno contra Darío. En 1952 se consiguen recaudar los fondos necesarios y una vez finalizada su restauración, se lo coloca verticalmente en una pared del fondo de la Sala XVI en el Museo Arqueológico Nacional de Palestrina.

         La datación del MNP, uno de los más grandes e importantes mosaicos griegos conocidos, es discutida, aunque parece que se acepta el final del siglo II a.C., parece que podría haber servido de modelo para este grandioso mosaico prenestino una pintura original de la época de Ptolomeo II Filadelfo, rey de Egipto del 283 al 246 a.C., que ha sido interpretada como una alegoría de Egipto bajo el dominio de Ptolomeo.

Descripción del MNP 

         Debo advertir que con todas las vicisitudes, intervenciones, restauraciones y reconstrucciones que, como he detallado anteriormente ha sufrido el MNP hasta el día de hoy, es natural que haya variado en algunos aspectos lo que era la composición original. La descripción que hago está basada en lo que he podido observar en su exposición actual, es decir un pavimento musivo de suelo que se presenta en una colocación vertical, parietal, sin ninguna laguna ni deterioro, casi como si acabase de ser realizado. Cuando en esas condiciones observamos detenidamente el MNP podemos apreciar desde el primer momento que el gran protagonista de la obra musiva son las aguas del río Nilo cuando éste está en su fase de inundación. Esas aguas desbordadas van separando y enlazando las diferentes escenas que constituyen la obra musiva, cuya composición es el resultado de dos grandes escenarios superpuestos a los que se dota de una perspectiva aérea.

          El mosaico nos ofrece desde esa perspectiva como un gran mapa geográfico de Egipto, en el que se representa el río Nilo desde su nacimiento en el alto Egipto y Etiopía hasta su desembocadura en la costa mediterránea, durante la fase de inundaciones. En la mitad superior del espacio musivo se representa Nubia por medio de un paisaje más bien sombrío, áridamente rocoso, desnudo de monumentos y población, que sólo se anima con algunos pequeños cazadores negros y con la presencia de una gran variedad de animales más o menos exóticos, que tienen sus nombres escritos en griego debajo de ellos. La mitad inferior, sin embargo, es un paisaje de aluvión, muy verdoso, con muchos edificios y embarcaciones, y poblado con figuras humanas. Podemos suponer que en la mitad superior está representada la vida salvaje del curso superior del Nilo, la Abisinia de los antiguos, mientras que en la mitad inferior lo que se representa es la vida ciudadana a lo largo del curso inferior del Nilo. Sabemos que las inundaciones del río Nilo eran un periodo de fiesta en el que la tierra era fecundada por las aguas del río y la población lo celebraba cazando, pescando y consumiendo lo conseguido en banquetes. Como nos cuenta Plutarco, el Nilo y la tierra de Egipto se representaban simbólicamente como el matrimonio de Osiris e Isis, de cuya unión nacía Horus.

La zona superior no tiene forma rectangular sino más bien semiesférica, como si se hubiese adaptado a una exedra, y presenta en la parte más elevada de su centro unos pájaros volando, debajo de los cuales y sobre unas rocas, unos hombres de color negro que van armados de arcos y flechas intentan dar caza a un cuadrúpedo. Debajo del arquero de la derecha podemos observar el rabo y parte de la zona posterior de un animal grande que se oculta en la roca. Por debajo, a la izquierda, hay un afloramiento rocoso del que asoma una gran serpiente representada en el momento de coger un pájaro para después ingerirlo. De lado, a la derecha se aprecian dos cuadrúpedos. Siguen seis cazadores de piel oscura con sus arcos y escudos y un gran arbusto bajo cuyas ramas camina un animal.

En la parte superior de la zona inferior, es decir en el centro de la composición musiva, se representa una serie de grandes edificios monumentales: si observamos lo que queda más a nuestra izquierda vemos que aparece un templo con dos obeliscos, identificado como el de Isis en Philai, delante del cual aparece una construcción circular en la que se ha reconocido el “nilómetro” de Elefantina, edificio situado en una de las mayores islas del Nilo en los confines de la Nubia, que tenía forma de pozo y servía para verificar el inicio del periodo de inundaciones, en base al cual se debían de programar las siembras en todo Egipto; parece también que Eratóstenes, científico griego del III siglo a. C. calculó la circunferencia del mundo en ese mismo punto. Los personajes que se encuentran delante del templo bien pudieran representar los sacerdotes y personas encargadas de comunicar el nivel que alcanzaba el Nilo para organizar las labores agrícolas.

       A la derecha del anterior complejo arquitectónico se representa otra ciudad, que está caracterizada por una serie de murallas almenadas, dentro de la cual, sobre un edificio troncocónico, se reúnen las cigüeñas. Separado por una lengua del río en la que navega un barco con su gran vela desplegada, se nos muestra un gran templo faraónico rodeado de una muralla con torres defensivas que ocupa la parte más a nuestra derecha. Probablemente se trata de un templo dedicado a Osiris, dios de los infiernos y de la resurrección, en el que algunos reconocen el santuario de Osiris en Canopos, y otros creen ver el de Menphis.

      A continuación, en la zona inferior izquierda, podemos apreciar una gran barca de remos que parece dispuesta para la caza de hipopótamos desde la cual dos o tres hombres están dispuestos a lancear al hipopótamo que ya lleva una lanza clavada en su lomo. Otro hipopótamo que figura por debajo de la barca también tiene clavadas dos lanzas en su cuerpo.

 Junto a esa barca se encuentra una cavidad arqueada que parece como un almacén de grano o nave agrícola a cuya puerta charlan dos hombres uno de los cuales lleva una horca en sus manos. Por detrás  de esa especie de cabaña, otro hombre armado de unas varas vigila a un buey que bebe en el río.

Debajo de la cabaña podemos observar la escena de un banquete que tiene lugar sobre el agua y debajo de una pérgola, cuyo original ya dijimos que se encuentra en Berlín.

      En el ángulo inferior derecho se encuentra el núcleo compositivo más relevante de todo el mosaico, en el que se puede reconocer el puerto egipcio de Alejandría, la ciudad fundada por Alejandro Magno, que fue la capital cultural y espiritual del mundo greco oriental entre los siglos III y II a.C. en la que existían dos de las bibliotecas más importantes del mundo. El gran edificio rodeado de murallas que se aprecia sobre el puerto podría identificarse con el Palacio de Ptolomeo. En la entrada del palacio aparece un grupo de soldados que portan armas macedonias, tras de los cuales es evidente una gran agitación, en tanto que a la derecha es visible una sacerdotisa ricamente vestida que lleva en sus manos una corona vegetal y un ramo de palma, a la que se acerca un heraldo que toca una especie de bocina curva. La escena podría ser interpretada como el anuncio de una victoria militar de Ptolomeo contra la Siria gobernada por los Seleucidas.

      A la derecha y arriba es visible un edificio con cuatro columnas que sostienen un techo junto al cual una base sostiene la estatua de un perro, probablemente Anubis. Una procesión religiosa se dirige a la entrada del palacio precedida por hombres que sostienen un candelabro dorado y van seguidos de personas que tocan tibias y tímpanos. Debajo de esa ceremonia ritual se ve un puerto identificable con el gran puerto de Alejandría, cerrado por el cabo Lochias y la isla de Faro, ocupada por pobres estancias de pescadores y agricultores. En el que figura una barca de vela y una nave de guerra dirigida por un jefe situado en la proa, cuya importancia está subrayada por el cetro que porta en su mano derecha.

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