Albino Lasso Conde, un republicano condecorado por Franco

        Albino Lasso era sobrino del General Lasso que tuvo dedicada una calle en Cuenca que posteriormente pasó a llamarse del general Mola y actualmente es la calle de San Juan, que une el puente de la Trinidad con los jardines del Escardillo. El general José Lasso Pérez había nacido en Valverde del Júcar y llegó a ser Teniente General, desempeñando los puestos de Capitán General de Granada, Gobernador General de Puerto Rico en 1890 y Capitán General de Valencia en 1891.

       Albino Lasso Conde, aunque nació en Madrid en el año 1906, lo hizo en el seno de una familia que poseía bastantes propiedades y no menos relaciones familiares y amistosas, tanto en Cuenca capital como en su provincia. Cursó estudios en la Escuela oficial de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, finalizando en 1932, y teniendo uno de sus primeros trabajos en la Eléctrica Conquense. Después realizó estudios sobre cuestiones económicas relacionadas con las obras públicas en Francia e Inglaterra. Era socio del Ateneo de Madrid y allí conoció a Manuel Azaña, con el que siempre mantuvo una relación de amistad que no era ajena a la adscripción de ambos al republicanismo de izquierdas. Desde esa ideología participó Albino Lasso en la vida política conquense, teniendo un gran protagonismo en los años de la Segunda República. Como consecuencia de haber sido uno de los impulsores del Frente Popular, Albino Lasso resultó elegido diputado por Izquierda Republicana el 3 de mayo de 1936, al repetirse las elecciones en la circunscripción de Cuenca, tras haber sido anuladas debido a los numerosos casos de fraude cometidos por las autoridades provinciales en los comicios del 16 de febrero. En aquel momento Albino tenía 30 años de edad.

        La guerra civil lo sorprende en San Sebastián, donde se pone a las órdenes del gobierno republicano y colabora con los mandos de la Guardia Civil en la contención del movimiento subversivo. A su regreso a Madrid se incorpora al Ejercito republicano, y es adscrito a la Aviación con el grado de Capitán para después ocupar el mando, con el grado de Mayor, del Batallón de Vías y Obras de ferrocarriles número uno.

      En junio de 1938, estuvo implicado en unos durísimos enfrentamientos que tuvieron lugar entre el presidente de la Audiencia Territorial de Madrid, que militaba en el bando socialista, y el fiscal jefe de la misma que era acérrimo militante comunista. La implicación de Albino en esta causa tenía como base a la señora Sara Giralt, una joven de la alta sociedad madrileña, conocida familiarmente como Baby Giralt, con la que ya tenía entonces, o tuvo a partir de ahí, una relación sentimental y con la que finalmente se casó.

    El 22 de junio de 1938 el fiscal de la Audiencia, militante de Izquierda Republicana y amigo del fiscal jefe de la audiencia, ordena la detención del abogado Rogelio Periquet y de su mujer María Teresa Giralt, amigos del Presidente de la Audiencia, quien nada más conocer la detención de sus amigos, acusó de desafección y espionaje a Sara Giralt, hermana de María Teresa Giralt, que además era amiga del fiscal jefe. Es bastante probable que la intención del Presidente de la Audiencia acusando a Sara Giralt, fuese tan sólo llegar a una especie de trueque: Sara a cambio de Rogelio y María Teresa. La realidad fue que el proceso judicial se prolongó a lo largo de todo el verano de 1938.

Albino Lasso. Fuente: Asociación Manuel Azaña.

     Sara Giralt, de nacionalidad cubana, conocida familiarmente como Baby Giralt, era una joven señora de la alta sociedad madrileña, casada por entonces con un capitán de artillería que estaba refugiado en la embajada de Panamá. Las frecuentes visitas de Albino Lasso a la casa de Sara podrían ser indicadoras de que mantenían por entonces una relación sentimental, además de amistosa. Eso explicaría que Albino firmase varios avales favorables a Sara y realizase gestiones continuas para procurar su libertad.

      Albino Lasso Conde participó como diputado en la última sesión de las Cortes de la República, celebrada en el Castillo de Figueres el 1 de febrero de 1939, y fue separado del servicio en junio de 1939. Posteriormente marchó al extranjero en compañía de Sara Giralt y de Lydia, la hija que aquella tuvo con su esposo, el capitán de artillería.      

      Entre 1939 y 1941 Albino Lasso trabajó en Río de Janeiro (Brasil) y en esa época él y Sara eran dueños de una propiedad, llamada Fazenda da Palma, en la localidad brasileña de Pelotas. Ese mismo año se trasladan a Uruguay y vivieron allí hasta 1945, donde contrajeron matrimonio. El Tribunal de Responsabilidades Políticas impuso a Albino en 1945 una multa de 1000 pesetas y una sanción de 4 años de inhabilitación por su participación en el conflicto. En Montevideo participó en las actividades políticas de los republicanos españoles exiliados, figurando en la directiva del Centro Republicano Español de Uruguay y escribió algunos artículos para periódicos de Montevideo.

      En octubre de aquel año Albino publicó un artículo en la revista Izquierda Republicana, editada por los exiliados de su partido en Méjico. En este artículo denunciaba el origen violento del régimen franquista y reclamaba la intervención internacional para resolver la situación en España. No asistió a la reunión de las Cortes de la República celebrada en Méjico en enero de 1945, la primera  reunión de las Cortes de la República en el exilio, aunque envió su adhesión desde Uruguay. En cambio, participó en la sesión celebrada en noviembre de aquel mismo año en la que se presentó al parlamento en el exilio el gobierno presidido por Giral, que había conseguido reunir un gran conjunto de fuerzas políticas, desde el PCE de Santiago Carrillo, hasta el galleguista Castelao y el republicano conservador Rafael Sánchez-Guerra. A su regreso, hizo declaraciones al periódico Lealtad explicando el alcance y la significación de la sesión de Cortes celebrada en Méjico.

       Poco después se trasladó a Argentina y vivió allí hasta 1955. En este nuevo país trabajó en diversos proyectos de ingeniería y estuvo inscrito en el Centro Republicano Español en Buenos Aires, manteniendo una activa correspondencia con Carlos Esplá sobre asuntos políticos.

      En 1955, Albino Lasso viajó a España para gestionar su retorno y el 10 de enero de 1956 dirige una instancia al Ministro de Obras Públicas en la que pide: “de regreso a España, desearía ser incorporado al Escalafón del Cuerpo de Ingenieros de Caminos Canales y Puertos”.

     En la declaración jurada del expediente de depuración escribe: “Pertenecí al partido de Izquierda Republicana y en su representación fui elegido diputado a Cortes en 1936. Durante la guerra civil residí en Madrid y empleé toda la influencia  de que pude disponer en evitación de excesos y violencias sobre personas y bienes. Ausente de España desde febrero de 1939 hasta el pasado mes de noviembre, he residido en diversos países, la mayor parte de ese tiempo en Argentina, en cuya capital, Buenos Aires, viví desde 1945…..El Gobierno ha invitado repetidamente a regresar a los españoles emigrados políticos que no fuesen reos de delitos comunes, dándoles seguridades de que serían tratados sin discriminación. En esta confianza he regresado a España y la misma me mueve a solicitar el ingreso en el Escalafón del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. No he tenido dificultades de ninguna índole para el regreso, siendo los trámites efectuados ante las autoridades consulares los normales para un español residente en el extranjero, y confío no tenerlas tampoco durante la tramitación que ahora inicio.”

     En el expediente figuran dos informes de Falange Española Tradicionalista y de las JONS. El primero de ellos termina con una valoración de su conducta moral, pública y privada como “mala, teniéndose muy mal concepto del mismo”. A continuación, tal vez como justificación del juicio anterior, el informe explicaba que Albino estaba casado “por lo civil en la República del Uruguay con una señora cubana que está separada de su marido”. En el segundo informe se le achaca haber sido gran amigo de Azaña y secretario del líder socialista Indalecio Prieto. Decía para terminar que Lasso era una “persona correctísima, muy inteligente y con muchas relaciones” por lo que debía “ser considerado como peligroso en grado sumo mientras no se demuestre la efectividad de la indiferencia política que le achacaba la familia”.

 

Albino Lasso y Sara Giralt en su finca Fazenda de Palma en 1941. De pie, el Dr. João Rouget. Fototeca Memória da UFPel (Departamento de Museologia, Conservação e Restauro, Instituto de Ciencias Humanas, Universidade Federal de Pelotas). Fotografía tomada del trabajo publicado por el Prof. Campanario.

       El 27 de septiembre de 1956, el subsecretario del Ministerio de Obras Públicas disponía la readmisión al servicio del Estado de Albino Lasso Conde. Su ingreso en el servicio activo del Ministerio de Obras Públicas tiene lugar el 20 de enero de 1962, tras cumplir la penitencia impuesta,  y pasa a desarrollar su labor profesional en Barcelona. Allí estuvo residiendo durante bastantes años con su esposa, Sara Giralt y, al poco tiempo de su incorporación a la función pública, en agosto de 1963, para premiar su actuación como ingeniero durante las inundaciones que tuvieron lugar en el otoño de 1962 en los ríos Ripoll y Tordera, Franco lo condecoraba con la Encomienda de la Orden del Mérito Civil.

      El hecho de que un antiguo diputado “rojo”, por supuesto con la promesa expresa de fidelidad al nuevo régimen, se reincorporase a una vida nacional completamente teñida de azul, y que encima fuese condecorado por la máxima autoridad, pudo ser presentado como una propaganda para resaltar el triunfo de los vencedores. En ese caso, Albino Lasso habría servido como el rojo malo que se vuelve bueno asumiendo su derrota y jurando fidelidad al régimen del general Franco. A pesar de todo nunca logró que lo trasladasen a Madrid, pese a sus reiteradas solicitudes y sólo pudo volver a residir en dicha ciudad una vez obtenida la excedencia, en 1975. Falleció en Madrid el 14 de julio de 1978 por lo que llegó a ver restablecida la democracia en España. Sara muere en 1987.

      Pertenezco a una familia con raigambre en la sociedad más conservadora y tradicional de Cuenca. Varios miembros de la misma han participado en la vida política de la provincia ocupando cargos de diversa categoría en diferentes momentos, pero siempre dentro de las opciones de la derecha más conservadora. En esa familia, Albino supuso la excepción y fue considerado como la oveja negra que toda familia tiene. De él se hablaba más bien poco y cuando lo hacían, siempre era en un tono susurrante y misterioso que no hacía más que espolear mi curiosidad infantil. Conocí finalmente al desconocido pariente cuando yo tenía 13 ó 14 años en una de las visitas que hacía a casa de mis padres (era pariente de ambos).

      Descubrir la historia asociada a esta persona con todo el entramado de una guerra civil al fondo, mezclado con unas disputas políticas basadas en el enfrentamiento entre comunistas y socialistas dentro del ámbito de la justicia, aderezadas, además, con toda la serie de motivaciones personales que se producen en el seno de relaciones fundamentalmente amistosas y amorosas, ha resultado apasionante. Por eso quiero expresar mi agradecimiento al profesor Juan Miguel Campanario, de la Universidad de Alcalá, que se ocupó de este tema en un trabajo que me sirvió para resolver muchas de las dudas que se me crearon en mi curiosidad infantil y de adolescente y que me sirve de base para este artículo.

      Me parece de justicia rescatar del olvido la trayectoria profesional de un ingeniero que con su trabajo “El vertido al mar y la polución de las playas”, publicado en 1967, lo sitúa como uno de los pioneros en estudios de carácter ecológico, pero especialmente me interesa rescatar a una persona que desde una posición republicana moderada, tuvo una trayectoria vital muy comprometida con su ideología y participó en las luchas de su tiempo. Este hecho no es muy frecuente y mucho menos lo es cuando el entorno circundante es un contexto familiar claramente conservador, la ideología es de derechas y el medio socioeconómico es elevado, como era el caso de Albino Lasso. En una situación así es bastante extraño que surjan personas que defiendan ideologías republicanas y modelos de vida tan liberales y diferentes de su entorno inmediato como los que él adoptó. Ser diputado por izquierda republicana en la misma circunscripción, Cuenca, que lo habían sido bastantes familiares, pero por la derecha más conservadora, y comandante del ejército Popular de la República en ese mismo ambiente sociofamiliar, requiere mucha firmeza en las convicciones y mucha fuerza en el carácter para llevar adelante su empeño. Como integrante de la familia de Albino Lasso puedo dar fe de que también en ese ambiente familiar tuvo Albino que enfrentar dificultades de buena parte de los miembros de su familia. Sirva este artículo como homenaje y desagravio a este familiar que sufrió la represión de Franco y de los franquistas.

 

Bibliografía

  • LASSO CONDE, Albino. Relevante ingeniero en el exilio. Asociación Manuel Azaña. (En Educación, ciencia y cultura en España: auge y colapso (1907-1940) pensionados de la JAE, 2012). Por Isabelo Herreros [Madrid, 1906-1978]
  • Regresa del exilio un diputado republicano en 1956: el expediente de depuración de Albino Lasso Conde. Campanario Juan Miguel. Facultad de Educación Universidad de Alcalá. Congreso posguerras: 75 aniversario del fin de la guerra civil española madrid, 3-5 abril 2014 mesa 3 “el exilio científico y cultural”. juan.campanario@uah.es
  • La segunda república (1931-1936) López Villaverde, Angel Luis. Sílex ediciones / 978-84-7737-527-2.
  • El español digital. Historia. La reconciliación de Albino Lasso Conde por Toribio 28/09/2018. 

Esta entrada tiene un comentario

  1. ALEJANDRO GARCÍA

    Buenas tardes, magnífico artículo sobre esta interesante figura. Me gustaría plantearle alguna cuestión al respecto. Mi email es agsj27@gmail.com
    Si puede ponerse en contacto conmigo se lo agradecería.

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