La situación actual de la verbena. Grupo Valera

En los últimos meses, ante la situación tan complicada que nos está dejando la Covid-19, uno de los sectores que más está sufriendo es el del espectáculo. Miles de familias se han quedado sin trabajo, sin derecho a una compensación económica y con la incertidumbre de un futuro que a día de hoy se prevé muy oscuro. Pasan los días y no hay una solución por parte de las instituciones para este sector, que ve como cada día está más lejos volver a los escenarios.

 

En el último mes ha surgido un movimiento de protesta y reivindicación formado por los trabajadores del sector del espectáculo y la cultura. Se ha denominado “Alerta Roja”, y surge ante la falta tanto de reconocimiento ante su vulnerable situación como de ayudas concretas por parte de las instituciones. Bajo este lema y dirección intentan dar visibilidad al preocupante momento que vive el sector del Espectáculo y los Eventos e instan al Gobierno de España y a los Ministerios responsables (Trabajo, Hacienda, Asuntos Económicos, Cultura y Deporte e Industria) a tomar medidas urgentes en las próximas semanas para garantizar la supervivencia de los artistas. También reivindican la creación de forma inmediata de una mesa sectorial que defina las necesidades del mismo, afectado por la estacionalidad e intermitencia de la actividad, y dando prioridad a la regulación de un convenio colectivo de ámbito nacional. Desde Los ojos del Júcar hemos querido dar visibilidad a este colectivo. Por ello, nos acercamos a conocer a Diego Moya de Grupo Valera, para que nos cuente, con mayor detalle y en primera persona, esta situación.

 

A la pregunta sobre la situación del grupo Valera tras este verano tan silencioso, contestan que por un lado están desmoralizados ante la situación y por otro lado optimistas y con la esperanza de que todo esto va a pasar pronto y volveremos a la normalidad que todos conocíamos. “El mundo no puede seguir así, está más que claro. Por nuestra parte seguimos poniendo ideas sobre la mesa y viendo de qué manera podemos seguir adelante con la situación que nos ha tocado vivir.”

 

Ellos no se han quedado quietos y han seguido ensayando, tanto individualmente como reuniéndose una vez al mes todos juntos, pues “de esta manera intentamos no perder el empaste musical conseguido hasta el momento”. Por eso han creado un espectáculo único al que han querido llamar “Tributo a la verbena”, que realizaron en el mes de agosto en los pueblos de Valera de Abajo y Valverde del Júcar. La idea principal de estos conciertos fue que todo el mundo viese que, a pesar de la situación actual, Grupo Valera estaba más que preparado para ofrecer un espectáculo seguro cumpliendo todas las medidas y requisitos que se exigen a día de hoy.

 

Así que prepararon un viaje a través de la música en directo y en concreto enfocado a la verbena: “Fueron dos noches inolvidables, que gracias a nuestros pueblos se pudieron llevar a cabo y agradecemos enormemente su confianza, porque sabemos que el miedo está ahí, pero se ha demostrado que este espectáculo en concreto y muchos otros son seguros y, de cara al año próximo, si esto sigue así, tendremos que adaptarnos todos y poder de esta manera trabajar y disfrutar de forma segura”.

“La Covid ha supuesto la paralización por completo de nuestra agenda de trabajo desde el pasado mes de marzo, quedándonos, por decirlo de alguna manera, con una temporada y un año en blanco”. De las setenta fechas que tenían contratadas, solo han llevado a cabo seis actuaciones durante los meses de enero y febrero, y los dos tributos en agosto. “Nos reinventamos y ofrecimos a nuestros pueblos, así como a todas nuestras agencias de contratación, el espectáculo de música en directo que mencionábamos anteriormente, para de esta manera intentar salvar el verano, y aun así no ha habido manera”. Como novedad, han dado a conocer su nuevo escenario móvil o camión escenario, Gambitero; y a los dos nuevos integrantes del grupo, gallegos ellos, que les acompañarán a partir de ahora, Gisela y Chiño.

 

Al preguntarle si creen que han quedado un poco olvidados los grupos de verbena y otras agrupaciones musicales, nos cuentan que es evidente que “un poco no: olvidados por completo. Y no solo los músicos de verbena, también han dejado atrás a todo el sector del espectáculo, a todo el mundo que hace y se dedica a la cultura.” Y agrega: “Aun reinventándonos y adaptando nuestra manera de trabajar y lo que ofrecemos a la situación actual que estamos atravesando, se nos ha negado nuestro derecho a trabajar de forma segura, cancelando sin miramiento alguno, el cien por cien de las fechas”. El pasado diecisiete de septiembre todo el sector se movilizó y se unieron en diferentes ciudades del territorio nacional, con el lema que decía: “Alerta Roja”. “Somos mucha gente, muchas familias las que nos dedicamos y vivimos de ello y que llevamos desde el pasado mes de marzo sin trabajar porque muchos no han querido y a última hora no nos han dejado, aun cumpliendo todos los requisitos exigidos y eso desemboca en que todo el sector está agonizando”. A día de hoy y con todo lo acontecido, ven el futuro muy negro. Se sienten solos, abandonados y sin apoyo alguno. “Como un barco con billete a la deriva”.

 

A las instituciones les exigirían poder volver a su actividad. “La cultura es necesaria y es segura; somos muchas las personas que trabajamos para este sector, más aún las que consumís y disfrutáis del mismo… ¿Os imagináis un mundo sin música, ni libros, ni series, ni películas, ni cine, ni teatros …?”

 

Desde Los ojos del Júcar queremos dar las gracias al grupo Valera por sus palabras y les enviamos mucha fuerza, todo nuestro apoyo y esperamos que pronto puedan volver a los escenarios.

 

Me gustaría acabar este artículo con una reflexión personal. La salud es lo más importante que hay en esta vida, nadie lo discute, pero la cultura forma parte de esa salud mental, anímica, que nos permite evadirnos y soportar una realidad tan oscura como la que tenemos a día de hoy. La música, el teatro, el cine, el arte, la comedia… todo forma parte de nuestra vida y si nos lo quitan, quizás tendremos un cuerpo sano, pero a fin de cuentas un cuerpo sin alma…

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