Entrevista a Santiago Langreo Valverde

Museo de las Ciencias y Museo Paleontológico de CLM

Santiago Langreo Valverde es el director-gerente del Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha y del Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha, ambos ubicados en la ciudad de Cuenca y gestionados por la Junta de Comunidades. Al mismo tiempo, Langreo es profesor de Secundaria y de Universidad, donde imparte la asignatura de Gestión de Instituciones Socioeducativas en la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades de la Universidad de Castilla-La Mancha en el Campus de Cuenca.

Sección I: Introducción y Museo de las Ciencias

  1. En 2016 eres nombrado director tanto del Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha como del Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha (MUPA). ¿Qué medidas de cambio se han impulsado en estos museos durante tus años de dirección?

Se ha pretendido una gestión distinta, más cercana en cuanto a los recursos humanos y buscando siempre la eficiencia y la calidad del servicio público. Desde mi nombramiento se ha facilitado el acceso a los investigadores, se ha dotado de más recursos a los museos (como por ejemplo los monitores de sala) y se ha conseguido un modelo distinto en los dos museos, gracias a la gestión de la fundación Impulsa CLM, que es único en Castilla-La Mancha, ya que los ingresos se quedan para la inversión en los propios museos. De cara al visitante, hemos intentado ponerles en el centro de la atención apostando por exponer las piezas originales, incluso los holotipos, en un proceso de democratización del patrimonio.

  1. El Museo de las Ciencias, ubicado en un lugar privilegiado del Casco Antiguo de Cuenca, ha cumplido ya más de 20 años acercando al visitante el misterio del Universo y de la vida. Durante este tiempo ha ido experimentando cambios destinados a mejorar la forma de transmitir la ciencia de la mejor y más divertida manera. ¿Qué es lo que hace singular a este museo?

Para empezar, es el único museo de ciencias de Castilla-La Mancha. Segundo, que es de ciencias. Desde que se trasladaron todas las piezas originales al MUPA, sólo queda una colección cedida de mariposas. Por tanto, los visitantes son su verdadera colección. De ahí, que su singularidad radica en estar centrados en los ciudadanos, en ofrecerles un rato educativo, cultural o simplemente de ocio. 

  1. Los museos son fundamentales para comprender el conocimiento humano y nuestra singularidad como especie. En ellos destaca la conservación, el estudio y la exposición de la ciencia y el arte. Pero, ¿cuál crees que es su labor en la sociedad actualmente?

El museo, además de poder aportar algo para el desarrollo económico de un territorio, puede cambiar a una persona. Respaldados por el método científico, tenemos la obligación de velar por el bienestar de nuestros ciudadanos, a través de la acción socioeducativa y la generación de información veraz, luchando contra las fake news. Debemos ir más allá de la salvaguarda de nuestro patrimonio. En nuestro caso tratamos temas como el cambio climático y la evolución, temas fundamentales hoy en día con el objetivo de sentirnos orgullosos de ser Homo sapiens, más allá de razas y géneros, y de nuestra capacidad de observar y entender el universo. Comprender que nuestras diferencias son, en esencia, insignificantes.

  1. Es habitual concebir los museos como un servicio de cara al turista. Sin embargo, ¿qué beneficios crees que aporta la presencia de museos como el Museo de las Ciencias o el MUPA para la ciudad de Cuenca y su población?

Tener cerca de 150.000 visitantes entre ambos museos en 2019, y sólo el 20% de la provincia de Cuenca, refleja que es un motor turístico. Además, empezamos a ser más conocidos fuera de la provincia y la región. Todo ello de una forma muy humilde: con pocos recursos, tanto económicos y humanos, y un servicio excepcional. En mi opinión, posiblemente, en cuanto a la relación entre inversión y resultados, estemos ante unos de los museos más rentables.

Sección II: MUPA

  1. Centrémonos ahora en el MUPA. Desde finales de 2017 hasta enero de 2018, el MUPA acometió una reforma orientada a musealizar la exposición, a darle un discurso concreto en base a un orden cronológico. ¿Cómo fue este proceso de metamorfosis? ¿Por qué se hizo?

En 2015, el museo se abrió muy deprisa con una colección humilde (si no pobre) y desorganizada. Posteriormente, hubo una segunda fase donde se creó una exposición de carácter antropológico y se trajo material de la exposición de Japón “Dinosaurios Maravillosos”, enriqueciendo la sección dedicada al período Cretácico, con Las Hoyas. 

Tras esto, en una tercera fase, se realizó una aportación de 900.000 euros entre Consorcio y Consejería, replanteamos qué museo queríamos tener. Un museo paleontológico con una gran riqueza de piezas, con una museografía basada en la evolución. Siguiendo su línea cronológica y sus grandes acontecimientos para, de un modo pedagógico, contar una historia, en nuestro caso un relato evolutivo, empezando en el Cámbrico para finalizar en el Cuaternario. Y por supuesto, realzando nuestros dos grandes yacimientos paleontológicos, Las Hoyas y Lo Hueco, que representan el alfa y el omega del Cretácico, como dijo la Dra. Marían Fregenal.

Por todo ello, ahora mismo el MUPA es un museo que sorprende. No sólo sorprende su localización con el paisaje que se divisa, también el edificio y sobre todo la riqueza del material que tiene dentro. Es un producto perfecto para una ciudad de 54.000 habitantes y una región como Castilla-La Mancha.

  1. En 2018, el presidente castellano-manchego García-Page prometió impulsar un Instituto Nacional de Investigación Paleontológica en Cuenca. ¿En qué situación se encuentra este proyecto?

Estamos realmente en ello. Ya he recibido instrucciones desde la consejería para poder empezar todos los trabajos, obteniendo permisos, licencias y personal como arquitectos. Hasta ahora era una promesa, pero faltaba la financiación económica. Ahora, con la ayuda recibida de la Unión Europea para el año que viene, ya tenemos recursos. Más humilde que la primera pretensión, pero al menos un centro de investigación. Estamos con acciones y procesos administrativos, te lo dice un funcionario. Es más, me aventuro a decir, siendo pesimista, que en dos años estará.

  1. La colección del MUPA se constituye esencialmente con los fondos procedentes de los yacimientos paleontológicos conquenses de Las Hoyas y Lo Hueco. Aunque los fósiles siguen llegando y acumulándose, no hay todavía un paleontólogo permanente en el MUPA. ¿Por qué?

No, pero va a salir en breve. Casualmente, justo cuando iba a salir la licitación de la plaza por concurso público comenzó la pandemia y se bloqueó. A partir de enero, si todo va bien, se volverá a cobrar entrada lo que supondrá recibir ingresos para poder financiar este técnico. Por tanto, la fundación volverá a poner la plaza a concurso público y si es posible, de un modo indefinido. 

  1. ¿Qué se tiene pensado hacer con todas estas piezas que se guardan en los fondos del MUPA?

Ahora mismo el espacio es limitado y trabajamos con las piezas, sobre todo a través de los talleres de empleo, para luego llevarlas al museo. Por ello, el centro de investigación paleontológica, además de contar con un espacio de exposiciones, será un espacio de trabajo para los investigadores, donde se podrán prestar temporalmente algunas de esas piezas si la investigación en cuestión lo requiere. Aunque se tiene que concretar el equipamiento con el que se contará definitivamente en este centro de investigación.

Sección III: Las Hoyas y Lo Hueco

  1. Uno de nuestros más importantes yacimientos paleontológicos es Las Hoyas. Situado en el término de La Cierva, está datado en una antigüedad de unos 125 millones de años, perteneciente a la era Mesozoica. Su importancia se debe al excepcional estado de conservación de los fósiles, lo que ha permitido a los paleontólogos aportar valiosa información sobre la evolución de las plantas con flores, gracias a especies como Montsechia vidalii, y de los animales, como Spinolestes. ¿Cómo era lo que hoy es Cuenca en aquella época?

Era una especie de marisma lagunar inmensa (pues comprendía lo que hoy se conoce como la Serranía de Cuenca), con muy poca profundidad, con algunas pequeñas secciones de tierra bajo un clima de lluvias y periodos secos. Por tanto, un ecosistema ideal donde se han encontrado más de 130 especies distintas: crustáceos, peces, iguanodontes, saurópodos, terópodos, etc. En general, no se tratan de especies de gran tamaño, siendo el más grande y destacado el Concavenator. También cabe resaltar el Spinolestes, un mamífero del tamaño de una rata que puede representar uno de nuestros ancestros, que nos permite entender mucho de lo que hoy somos.

Es debido al clima descrito que se ha generado la conservación de los fósiles gracias a los tapetes microbianos que cubrían los animales al poco de morir y permitían el proceso de fosilización. Un lugar excepcional donde observar procesos evolutivos, y las relaciones dentro de los entornos, como la polinización.

  1. Concavenator corcovatus es la pieza más buscada en el museo por el visitante medio. No obstante, el ave Iberomesornis representa el registro fósil más interesante para los investigadores. ¿En qué reside la importancia de uno y otro y por qué atraen a públicos tan diversos?

El Concavenator, también llamado “Pepito”. Para el público, principalmente atrae porque se mueve, debido al dino-walking. También porque es una pieza singular y especial por su tamaño (tiene hasta dientes), y porque además aporta evidencias paleontológicas importantes, como las protoplumas que representan el cambio evolutivo a las aves. Como director, me aventuro a decir que es el mejor esqueleto articulado de Europa. Es cierto que el Concavenator nos ha generado una marca y tener la pieza original con las vistas fabulosas de Cuenca, es un binomio perfecto.

Respecto al Iberomesornis, es sin duda una pieza fundamental, aunque no sabría decirte si es la más buscada por los investigadores, ya que no dispongo de esos datos. Aparece en un momento decisivo, cuando la comunidad científica debate sobre la relación entre los dinosaurios y las aves. Aporta ciertas evidencias la evolución de los primeros a los segundos, como los huesos huecos y otras características. De hecho, según José Luis Sanz, parecen existir evidencias de que las aves tenían la capacidad de volar 20 millones antes de empezar a hacerlo. Las primeras alas se utilizaban para trepar a los árboles. Imagina exportar esta lógica a los homínidos: quizás tengamos alguna capacidad que todavía no hayamos conseguido desarrollar. Estoy seguro que a nuestra especie nos quedan muchos hitos por alcanzar. Quizás algún día seamos un Iberomesornis y alcemos el vuelo.

  1. Por otro lado, el yacimiento de Lo Hueco es más reciente que el de Las Hoyas, con una diferencia de unos 50 millones de años aproximadamente. ¿Cómo habían cambiado las condiciones ambientales entre ambas fechas?

En contraste con Las Hoyas, que está realmente estudiada, en Lo Hueco faltan aún datos. Era una zona con la costa cercana, con grandes playas donde los titanosaurios hacían sus puestas de huevos. Pero no hubo grandes cambios respecto a la flora y la fauna, aunque sí se encontraron carnívoros más grandes y ejemplos de velociraptores, más pequeños que en las películas de Spielberg, como el Dromeosaurio. El gran cambio sí se daría millones de años después con la explosión de los mamíferos, aunque sigue quedando un vacío de información sobre qué pasó entre el largo período desde la extinción de los dinosaurios y hace 35 millones de años. Posiblemente, porque los dinosaurios siempre han tirado mucho más, tienen un gran atractivo. Convendría agrandar la línea cronológica para poder entender mejor el presente, lo que conocemos como Antropoceno, y con ello también el futuro.

  1. Lo Hueco, situado en el término municipal de Fuentes, se descubrió gracias a los movimientos de tierras durante la construcción del AVE Madrid-Levante. Se dio un plazo de 6 meses para extraer lo máximo posible y, a raíz de eso, se formó un equipo de colaboración internacional que involucró tanto a expertos en paleontología como a voluntarios. A pesar del sensacional trabajo del equipo, ¿se perdió información del yacimiento debido a las prisas propias de la construcción de estas infraestructuras?

En el 2007, cuando aparece el yacimiento, trabajan alrededor de 60 a 100 personas durante 6 meses, entre paleontólogos y operarios, extrayendo más de 10.000 piezas, algunas de un dinosaurio entero, que ahora mismo están en los almacenes. El problema es que esa urgencia de recursos, entre el AVE Cuenca-Valencia y el yacimiento, generó un trabajo frenético. Sin embargo, sólo se ha trabajado con un 5% de las piezas halladas. Al mirar atrás, lo considero como un regalo y es una pena que no haya podido continuar. Pero no se perdió información, hubo un trabajo excepcional.

Sección IV: El futuro de los museos

  1. Parece que nos encontramos de manera irremediable en la segunda ola de la pandemia que sufrimos. ¿Qué plan de contingencia ha desarrollado en los museos que encabeza para los próximos meses?

En la primera ola ya empezamos a contemplar medidas y somos conscientes de que llegarán más pandemias, posiblemente, con menor espacio de tiempo. Por ello, ya trabajamos en otros recursos como el trabajo virtual o la creación de talleres para llevar a centros educativos. En mi opinión, un exceso de virtualidad plantea el riesgo de perder al visitante presencial y con ello la autenticidad del museo porque, de momento, la tecnología no puede suplir la liturgia de la visita y el gozo de la contemplación de una pieza.

  1. Hay quien afirma que las inversiones en cultura no producen rentabilidad. ¿Qué le diría a quien piense así?

Primeramente, diría que es una gran manifestación de ignorancia. La cultura es lo que nos hace (sobre todo para el ser humano), sencillamente, vivir cada día. La cultura nos dice que normas son las más importantes y significativas. Ordena nuestro comportamiento social. Es un compendio de actitudes y sentimientos que compartimos entre todos y que da una sensación de pertenencia a un grupo, una escala de valores, así como unas vías de desarrollo y búsqueda de sueños.

Entonces, ¿qué parte de la cultura es rentable o no y para qué? ¿Es más rentable un museo o un teleférico? Se puede hacer un estudio económico, pero un museo no sólo aporta un beneficio económico. Aporta mucho más, transforma a las personas, como comentábamos al comienzo de la entrevista.

  1. El futuro se presenta incierto y lleno de preguntas en el aire, pero debemos seguir trabajando. ¿Qué proyectos tiene en mente para los museos?

A largo plazo, el primer proyecto que tengo es jubilarme. Es bueno que se produzcan cambios, también en las personas. Por mi parte, quedaría para el año que viene conseguir el personal técnico que nos falta.

Por otro lado, en el caso de continuar, para el MUPA quedaría rematar esa cuarta fase con el Instituto de Investigación Paleontológica, así como una mejor renovación de la zona exterior. Para ello, vamos a desarrollar un proyecto de investigación junto al CRIEC para constituir unos invernaderos, así como una mejor explotación de los jardines exteriores. Para el Museo de las Ciencias falta una renovación potente para plantarse de cara al siglo XXI, ya que la última fue en el 2009.

Por último, trabajar por llevar los dos museos a todo el ámbito regional. Volver a recuperar esos equipos móviles para llevar los museos a otras localidades, y así evitar grandes desplazamientos de institutos lejanos. En definitiva, poner los museos al servicio de los ciudadanos y ciudadanas.

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