Escaleras mecánicas. La necesaria complacencia de la política

Nada nuevo bajo el sol. La política en su estado natural. El engaño y la ocultación desnaturalizan la realidad para dar paso a una suerte de nueva verdad absoluta que nos redimirá a todos, nos traerá progreso y nos hará más felices. Detrás de las nuevas y mágicas palabras de accesibilidad, sostenibilidad, habitabilidad, inclusión, medidas correctoras, modernización… no hay NADA más que imposición. La imposición de una idea descabellada, un proyecto agresivo y una mediocre ideología. Un relato político este de las ESCALERAS MECÁNICAS que a NADIE le gusta, NADIE se traga y NADIE quiere, salvo los políticos afectados, los técnicos implicados y las familias y amigos del ramo. IMPOSICIÓN INDECENTE. Hagan un referéndum local si tan demócratas son y verán el resultado. Hemos comprobado recientemente como muchos ciudadanos y colectivos aportaban ideas y propuestas a esos raquíticos “presupuestos participativos municipales”. Muchas de ellas sensatas y coherentes, y necesarias. El ciudadano no es nada tonto y sabe lo que quiere, sabe priorizar y detecta el atropello y el despilfarro de inmediato. Mientras tanto, la JJCC, el Ayuntamiento, el Consorcio y el arquitecto del proyecto siguen ciegos y sordos. Siguen enfangados en sus propios delirios y continúan oyendo aquellos cantos de sirenas que a tantos abocaron al desastre. NO A PROYECTOS DEGRADANTES QUE DESTRUYAN LA IDENTIDAD DE NUESTRO PATRIMONIO Y LAS HUELLAS DE NUESTRO PASADO.

ALTERNATIVA AL PROYECTO DE LAS ESCALERAS MECÁNICAS.

Cualquier alternativa pasa por aplicar la sensatez y el sentido común. Y por aplicar el respeto debido a nuestro patrimonio. La ciudad histórica de Cuenca se ha visto sometida, en los últimos años, a una progresiva degradación urbanística y estética. Buscando siempre más el relumbrón del proyectista o arquitecto que las necesidades reales. Ahí tenemos las aberrantes propuestas de un Consorcio Ciudad de Cuenca enfermo y desnortado:

  • Reforma del Jardín de los poetas: Un proyecto que ha degradado, no solo este espacio, sino todo el entorno. Un proyecto que no ha gustado a nadie y que ha dejado inservible una zona antaño sencilla, agradable y bella, que servía dignamente a vecinos y visitantes.
  • Nueva plaza de Mangana: Otro proyecto de la marca del Consorcio que ha venido a incorporar una plataforma fea y fría que cuenta con todo el catálogo de detalles, materiales y elementos propios de una ciudad moderna o de un pueblo con pretensiones: placas de piedra pulida, parterres de colorines, piedra improcedente en el suelo (se está rompiendo), acero corten, hierro, farolas de carretera, ascensor visto, mobiliario ya deteriorado e inútil… En definitiva, un espacio que tampoco invita ni al descanso, ni al juego, ni al recogimiento, ni a la distracción. Un espacio ajeno a los vecinos del casco histórico.

Es preciso poner el acento en estas inversiones que, en principio, iban orientadas a mejorar la habitabilidad de la ciudadanía. Proyectos que nos vendieron como necesarios y prioritarios, y que ponen de manifiesto la ausencia de perspectiva y el escaso conocimiento real que tienen hoy nuestros dirigentes en relación a las necesidades del casco antiguo y su protección. Maridar la habitabilidad del casco con su protección es perfectamente posible. Otros muchos conjuntos históricos de España y Europa lo hacen. Hay que tener en cuenta la singularidad de cada conjunto, de cada espacio urbano, de cada ciudad. A nuestro juicio, deben establecerse líneas de actuación coherentes, sensatas y prácticas.

  1. Mejorar las condiciones fiscales para los habitantes del casco antiguo, bonificaciones en el IBI y en otros impuestos municipales generarían un mayor interés en la ciudadanía por habitar casas y viviendas que ahora están vacías.
  2. Apostar para que jóvenes de nuestra ciudad, o que se acerquen a ella por motivos de estudios o laborales, pudieran implantar sus negocios, sus estudios, sus viviendas en la parte antigua. Incentivos, por parte del municipio, a la vivienda joven que ayudarían a regenerar poblacionalmente este espacio histórico.
  3. Contar con la colaboración de la Universidad de Castilla-La Mancha para implantar residencias y talleres vinculados a estudiantes universitarios.
  4. Apoyar a las PYMES y a los trabajadores que generan riqueza. Ayudándoles en la redacción de los proyectos de reforma, rehabilitación y mejora estética de sus negocios. Teniéndolos en cuenta en la promoción turística, histórica, gastronómica y cultural. Facilitando el acceso a sus puestos de trabajo con bonos transporte y tarjetas especiales para aparcar.
  5. Mejorar paisajísticamente los bellos entornos, muchos de ellos hoy degradados: calles pasadizos, plazas… eliminando el tendido eléctrico, los contenedores, las señales y elementos espurios. Recuperar los pavimentos antiguos y el cuidado escrupuloso de los detalles, evitando el mobiliario nuevo y la implantación de novedades y ocurrencias.

Cualquier planteamiento de ciudad debe tener presente, a nuestro juicio, estas prioridades.

Nos parece absurdo promover nuevos accesos, accesos modernos, o accesos mecanizados, en una ciudad que orográficamente cuenta con una singularidad y con unas características que hacen inviable, o de muy difícil resolución, cualquier alternativa que pase por escaleras, ascensores u otros mecanismos más vinculados a la propaganda que a la efectividad. La realidad, si se quiere mejorar el acceso al casco antiguo, pasa por mejorar el servicio público de transporte. Un transporte público que, desde el puente de la Trinidad hasta el barrio del Castillo, cuente con un mayor número de servicios disponibles, un menor tiempo de espera y una mayor bonificación económica para residentes y trabajadores. Hoy, por fortuna, el casco antiguo cuenta con un buen número de aparcamientos en superficie y de aparcamientos cubiertos. Aparcamientos en barrios: matadero viejo-San Felipe, Santo Domingo, Seminario y San Pedro. Además de los perimetrales: retiro y auditorio. Y del parking exterior del barrio del Castillo.

Mejorar el servicio público, para que el residente coja lo menos posible el coche, sería lo más efectivo. Un transporte público que es el que realmente puede vertebrar los diferentes barrios de la ciudad antigua si las frecuencias son cortas y las paradas se multiplican. El despilfarro de los 7, 8 o más millones de euros que dicen que costarían las aberrantes escaleras mecánicas deberían ir dirigidos a promocionar los puntos básicos que proponemos, a bonificar tanto las viviendas, como los negocios y como el propio transporte público.

Y si lo que quieren (que es lo que parece) es construir estas escalerillas pensando en un nuevo recurso turístico (hay que ser miope) lo que deberían hacer es pensar, de una vez y seriamente, en reconstruir la Torre del Giraldo de la catedral. Un proyecto, este, realmente ambicioso. Una propuesta más que atractiva, que reportaría un valor añadido a la ciudad y beneficios económicos seguros. Pero esto hoy, teniendo en cuenta los cimientos institucionales y los gestores que tenemos, va más allá de la utopía. Esperemos que entre todos evitemos el desmán. Ojalá se imponga el sentido común y la sensatez. Y avancemos en la buena dirección.

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