El dueño del aire – El vencejo

Si le preguntamos a un niño que describa las cualidades de un pájaro, posiblemente lo primero que responda es “que vuela”. Y aunque es correcto, hay pájaros que corren, que nadan, que bucean e incluso algunos, como la familia del avestruz, que ni siquiera pueden volar. Por tanto, la respuesta no es del todo acertada. Sin embargo, nuestro compañero de este mes acoge esa característica tan intrínseca que se adhiere al sentido más infantil e ingenuo de la palabra “pájaro”. Y es que resulta, que el vencejo no puede tocar ni siquiera el suelo durante un segundo. Literalmente, sólo vuela.

Los vencejos son garabatos en el aire, veloces moscas gigantes, o simplemente, diminutas manchas negras que pintan el cielo de los meses de verano.  Cuando el sol comienza a descender, los naranjas púrpuras bañan el horizonte y en los cercanos pinares la chicharra ralentiza su aburrida melodía, miles de negros y chirriantes aeroplanos en miniatura planean temerariamente a escasos centímetros de los tejados y muros de nuestros pueblos y ciudades. Acrobacias imposibles, carreras de persecución, giros de vértigo, altas velocidades rozando el cemento de la ciudad. Representan el culmen de la adaptación extrema al ambiente aéreo (SEO/Birdlife). Son los reyes del vuelo, los dueños del aire.

Para el ciudadano de a pie, es muy dada la confusión de los vencejos con golondrinas y aviones. Forman el grupo de esos “Tres mosquiteros” urbanos que cubren los cielos estivales a la caza de estos pequeños insectos. Sin embargo, aunque comparten características en común, con un poco de atención, las diferencias son notables. El vencejo tiene las alas más largas y la silueta más afilada. A diferencia de la golondrina y el avión, que tienen la panza blanca, el vencejo es completamente negro con una ligera mancha blanca en la garganta. Es muy común en todos los municipios de la provincia conquense desde abril a finales de agosto.

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Los “Tres mosquiteros” de nuestros pueblos y ciudades: A) Avión común (Delichum urbicum); B) Vencejo común (Apus apus); C) Golondrina común (Hirundo rustica)

En Cuenca, es conocido como Oncejo o Vencejo y junto al aragonés (Falcino) o catalán (Falciot), procedentes de la palabra latina falcis (hoz), hacen referencia a su puntiaguda silueta en vuelo que nos recuerda a una hoz. El nombre científico es Apus apus (familia Apodiceae) que literalmente se traduciría “sin pie, sin patas”, aludiendo al reducido tamaño de estas extremidades y que, en proporción con sus alas, son el motivo por el que, si toca el suelo, no vuelve a remontar vuelo. El nombre en inglés Swift significa veloz y nos recuerda las altas y desbocadas velocidades que consiguen durante el vuelo. Por tanto, podríamos atrevernos a definir el vencejo como una hoz aérea y veloz.

Además, como tantas aves migratorias, nuestro amigo lleva a cabo la heroica hazaña de cruzar entre 6000 y 8000 kilómetros dos veces por año. Desde las amplias sabanas de Kenia, Uganda o Tanzania en África hasta las calles de Carretería o Alfonso VIII. Sorteando viento, lluvia, hielo, sol y multitud de depredadores, este pequeñajo viene y va en busca de refugio y alimento. Su único fin es demasiado humilde: crear un discreto nido con su pareja bajo la teja de una casa de un pueblo o en un pequeño agujero entre el hormigón de la ciudad. Su lucha por el amor y la supervivencia no comprende de países ni fronteras. Algo deberíamos aprender.

Pero si hay algún motivo por el que debemos apreciar y respetar a los vencejos, no es por sus odiseas anuales ni por las acrobacias impecables que nos regala a la vista, sino a su importancia ecológica. Los vencejos son los barrenderos del aire, empleados de nuestra comunidad, aspiradoras de mosquitos que limpian gratuitamente nuestras calles de estos molestos insectos que tantas rascazones nos dan en verano. Sin ellos, otro gallo cantaría.

Por tanto, antes de preguntar a los niños, preguntémonos a nosotros mismos. Es necesario conocer nuestro vecindario y saber que con el calor no sólo vienen turistas holandeses, ingleses o alemanes a beber fresca cerveza. También estos amables amigos africanos vienen a pintar el cielo, a rellenarlo de infantiles sonidos y ayudarnos a pasar un verano más cómodo y feliz. Si valoramos y cuidamos la naturaleza, empezaremos a sentirnos en nuestro planeta como en casa, como pez en el agua o como vencejo en el aire.

Curiosidades SEO/Birdlife. 

https://www.seo.org/ave/vencejo-comun/

  • Puede volar durante meses sin posarse ni una sola vez.
  • Puede dormir y aparearse mientras vuela.
  • Puede recorrer hasta 20000 km en su migración anual.
  • Limpian nuestros pueblos y ciudades de mosquito.

¡Hay que protegerlos! ¿Qué hacer si encuentras un pollo de vencejo? https://seoactua.org/quiz/vencejo

Han vuelto los vencejos;

las cosas naturales vuelven siempre;

las hojas a los árboles,

a las cumbres las nieves.

(…)

Vuelve todo lo que es naturaleza,

y tan sólo se pierde

lo que es remedo vano de los hombres,

sus artificios, invenciones, leyes…

 

Han vuelto los vencejos,

como ellos vuelven… ¡siempre!:

con su alegre chillar el aire agitan

y el cielo, con su raudo ir y volverse,

al caer de la tarde

cobrar vida parece.

 

No se posan ni paran, incansables;

sus pies ¿a qué los quieren?

les basta con las alas,

criaturas celestes.

(…)

Han vuelto los vencejos;

los del año pasado, los de siempre,

los mismos de hace siglos,

los del año que viene,

los que vieron volar nuestros abuelos

encima de sus frentes natura fuerte,

verán también volar, negros y leves.

 

Han vuelto los vencejos;

criaturas del aire que no mueren

—¿quién muertos los ha visto? —

heraldos de la vida, amantes fieles

del largo día de la mies dorada;

¡han vuelto los de siempre…!

Miguel de Unamuno, 1908

Esta entrada tiene 5 comentarios

  1. Ana

    Qué curioso!! Bonita manera de explicarlo.

  2. José María Garrido

    Los vencejos , son recuerdos de las tarde de verano,, en los pueblos de Cuenca, cuando a la caída del sol giran y giran en agrupada manada, en las plazas, donde la gente se sienta a la sombra esperando la noche.

    Interesante artículo

  3. Pilar Gil Marcos

    Yo he conocido al vencejo, este verano.creia que eran golondrinas.
    Todo fue porque recogí una cria ,tuve la suerte de encontrar un centro veterinario que los recuperaban a través de los forestales.
    Ha sido una experiencia ,yo diría de las más bonitas que he vivido,hábito en Barcelona.

    1. Marta

      Yo tambien he recogido uno y lo lleve a un centre de recuperacion hasta que pueda volar y ser llibre.
      No lo olvidaré. Una experiència magnifica

  4. Marta

    Yo tambien he recogido uno y lo lleve a un centre de recuperacion hasta que pueda volar y ser llibre.
    No lo olvidaré. Una experiència magnifica

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