Pueblos Vivos Cuenca. En pie contra las macrogranjas

La expansión de grandes explotaciones porcinas es un problema que afecta gravemente a nuestra provincia, con importantes consecuencias sociales y medioambientales. Así nace la plataforma Pueblos Vivos Cuenca, destinada a luchar hasta acabar con ellas.

UNA PROVINCIA DE CERDOS

Recientemente fuimos sorprendidos todos y todas las conquenses con una buena noticia: por primera vez en los últimos diez años, nuestra provincia sufrió un ligero aumento poblacional de 200 personas, llegando a un total de 199.828 habitantes en 2019 (Fuente: INE).

Sin embargo, si comparamos con la estimación de censo porcino para el mismo año, estamos realmente lejos de alcanzarlo. El año pasado se logró una capacidad de 539.779 cerdos. Tocamos a casi tres por habitante. Somos una provincia de cerdos.

Se trata de un fenómeno que ha crecido exponencialmente durante la última década. En 2009 había en la provincia 150.552 cabezas porcinas, según el último censo agrario del INE (durante 2020 se está realizando uno nuevo). Sin embargo, fundamentalmente a raíz de grandes empresas como INCARLOPSA o ICPOR, y con el apoyo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (JCCM), este número no ha parado de crecer, pasando a 245.325 en 2016, unos 400.000 en 2018 y 539.779 el pasado año.

Macrogranja. Fuente: Cuenca News

Obviamente, esto no sería posible si no fuera por un sistema basado en una ganadería de tipo industrial. Hay una clara apuesta por las grandes explotaciones ganaderas, las también llamadas macrogranjas. Entre los años 2006 y 2018 se han cerrado cerca de un 47% de las explotaciones reducidas y un 25% de las del Grupo 1, aquellas que tradicionalmente han centrado la actividad ganadera familiar. Mientras tanto, las del Grupo 3 (las cuales tienen una capacidad entre 3.000 y 7.200 cerdos de engorde) se han incrementado más de un 50%. (Dirección General de Producciones y Mercados Agrarios, 2019).

Estas macrogranjas conllevan una serie de problemas medioambientales muy serios, siendo probablemente el más preocupante el irresponsable y peligroso uso de los recursos hídricos y, en particular, de las aguas subterráneas, ya que suponen una alta contaminación de las mismas.

El consumo de agua derivado de las macrogranjas puede llegar a ser muy elevado. Un cerdo puede llegar a consumir unos 5.000 litros de agua anuales, lo que supone un consumo de unos 2.700 millones de litros anuales en la provincia de Cuenca debido a estas explotaciones. Unido a esto, el aumento de los regadíos pone en situación de peligro nuestros acuíferos. Además, las macrogranjas vierten una gran cantidad de purines (residuos resultado de la mezcla de los excrementos sólidos y líquidos del ganado con aguas residuales procedentes del lavado de la explotación y de los restos de alimentos de los cerdos), nitrogenando en exceso estas aguas subterráneas.

Contaminación por purines en Yémeda, a 14 de febrero de 2020. Fuente: lacomarcadepuertollano.com

Aunque se pueda pensar que el aporte de materia orgánica (purines) es beneficioso para la mejora de unos suelos muy mineralizados, investigadores de la Universidad de Zaragoza han demostrado que “en aquellas regiones con una alta densidad ganadera, es posible que se genere un déficit de tierras y de recursos hídricos que puedan degradar toda la materia orgánica disponible” (Rebolledo Gajardo, B., 2014). Por tanto, en vez de incorporarse al suelo, estos purines, al tener un alto contenido en agua, pasan a las aguas subterráneas contribuyendo a su contaminación. Esta contaminación puede llegar a tener consecuencias muy graves para la salud, como la metahemoglobinemia en los niños pequeños (Pueblos Vivos Cuenca, 2019).

Zonas Vulnerables a la contaminación por nitratos en Cuenca. Fuente: Pueblos Vivos Cuenca.

Por todo ello, una directiva europea estableció la obligación de designar las zonas vulnerables a la contaminación por nitratos, realizándola la JCCM en 2011, incluyendo tres zonas en nuestra provincia, afectando a un total de 45 municipios. Sin embargo, se pueden encontrar hasta 120 macrogranjas actualmente en estas zonas, aumentando la vulnerabilidad de los habitantes de estos pueblos.

Y es que este problema ya se hace sentir entre los vecinos, principalmente de dos maneras: el olor (desincentivando, entre otras cosas, el turismo rural) y la escasez de agua. Esto último suele ocurrir en verano (dado que el porcentaje de nitratos supera el límite legal), obligando a los vecinos a comprar agua embotellada, o forzando al ayuntamiento a gestionar la visita de camiones cisterna.

Además, no hay ningún indicio que muestre que estas grandes explotaciones generan empleo o fijan población. Todo lo contrario. La apuesta por grandes explotaciones en detrimento de las familiares ha conllevado una clara pérdida de empleo y, en definitiva, de población.

Sin embargo, este sector ha estado ampliamente subvencionado, al ser considerado un sector estratégico de la comunidad. Además, la normativa actual tiene bastantes puntos muy laxos, estableciendo como límite para necesitar una evaluación de impacto ambiental contar con más de 2.000 cabezas de ganado porcino. Sabiendo esto, la mayoría de las empresas que instalan estas macrogranjas lo hacen para un número menor pero cercano a 2.000 y después solicitan ampliación, declarando que no suponen modificaciones sustanciales en la Declaración de Impacto Ambiental (recurso administrativo obligatorio), por lo que no necesitan realizar la evaluación de impacto ambiental, infringiendo así la norma.

Por tanto, las macrogranjas no son un problema per se, sino que son un problema debido a su elevado impacto medioambiental, poniendo en peligro nuestros recursos ambientales y, por tanto, exponiendo a los habitantes de nuestra región.

PUEBLOS VIVOS. EN PIE CONTRA LAS MACROGRANJAS.

Aquí es donde aparece Pueblos Vivos Cuenca1, una plataforma creada en julio de 2017 por movimientos vecinales de una veintena de localidades conquenses  junto a Ecologistas en Acción Cuenca, que lucha por un mundo rural vivo sin ganadería industrial.

Por tanto, Pueblos Vivos Cuenca cumple tres años coordinando las luchas vecinales contra la ganadería industrial. Lo lleva a cabo de varias maneras: mediante charlas informativas, a través de la lucha por vía legal (presentando alegaciones a nuevos proyectos de explotación o demandas judiciales ante irregularidades de proyectos ya en funcionamiento), celebrando encuentros donde debatir y exponer nuevas situaciones, asesorando a ayuntamientos o llevando a cabo actividades de concienciación ciudadana.

El objetivo de esta plataforma es desenmascarar la verdadera imagen de la industria cárnica, actuando junto a los movimientos vecinales locales y las plataformas regionales, insistiendo en la necesidad de conseguir una suspensión por parte de JCCM de las autorizaciones ambientales para este tipo de explotaciones, promoviendo iniciativas de desarrollo rural que respeten nuestro medioambiente, nuestra salud y a los animales.

Cartel de protesta frente a la Delegación de Agricultura en Cuenca. Fuente: Pueblos Vivos Cuenca.

Conversando con portavoces de la plataforma, nos damos cuenta de que ya se han conseguido algunos éxitos reseñables, como la marcha atrás de un ayuntamiento a un proyecto de macrogranja en Campillo de Altobuey en junio de 2018 o la paralización de otro en Cañete. Más recientemente fue sonado el caso de La Peraleja, donde se realizó una consulta a los habitantes sobre la posible instalación de una macrogranja y, tras un encuentro del pueblo con su alcalde, ganó el no. Pueblos Vivos en esta ocasión estuvo al lado de los vecinos que, preocupados, buscaron asesoramiento y apoyo.

Pero si por algo es conocida esta iniciativa es por las concentraciones y manifestaciones que han organizado en distintas localidades de nuestra provincia, así como en otras ciudades de nuestra comunidad, junto a la Plataforma Stop Macrogranjas Castilla-La Mancha. Su intensa lucha también les ha llevado a participar en la Revuelta de la España Vaciada, asistiendo a la manifestación en Madrid el 31 de marzo de 2019. “Existe coordinación con la asociación Cuenca Ahora en lo relativo a la lucha contra la despoblación”, aclaran desde la portavocía.

Manifestación contra las macrogranjas en Cuenca el 11 de noviembre de 2018. Fuente: Pueblos Vivos Cuenca.

Por tanto, su objetivo no es sólo a corto plazo la lucha contra las macrogranjas, sino que buscan sentar las bases de un desarrollo sostenible, amigable con nuestro entorno, que implique una explotación responsable de nuestros recursos, ayudando a fijar más población en nuestro territorio.

Por ello, también se coordinan con otras organizaciones provinciales para luchar contra la despoblación. Recientemente, y a raíz de lo sucedido por la pandemia de la COVID-19, se ha unido a una propuesta conjunta con Cuenca Ahora y Serranía Celtibérica de Cuenca, en la que ofrecen como solución el impulso de la instalación de residencias de ancianos en zonas despobladas, lo que aporta un entorno más saludable para la gente mayor, a la vez que ayuda a generar empleo y fijar población en estos pueblos.

Y es que esta pandemia nos debería hacer reflexionar sobre este modelo de producción. Tal y como apuntaba mi compañero Héctor Serrano el mes pasado en su artículo “Una oportunidad para la repoblación”, el hacinamiento y la no diversificación de especies elimina cualquier barrera inmunológica ante una nueva enfermedad. Reflexionando sobre ello con los portavoces de Pueblos Vivos, alguno de ellos apunta no mirar con un gran optimismo de cara al futuro: “No creo que vayan a existir cambios, al menos en el corto plazo. En el momento en que la economía se superponga a la salud (lo cual terminará sucediendo), la ciencia queda fuera”.

REFLEXIÓN FINAL

Es cierto que nuestra provincia sufre un doloroso problema de despoblación. Pero hay que evitar pensar que existen soluciones mágicas caídas desde el cielo (esta vez, en forma de cerdo). Si estas grandes empresas porcinas se van a nuestros pueblos no es para ayudar a fijar población, sino para poderse lucrar sin responsabilizarse del daño medioambiental que ocasionan. Por ello, los promotores buscan pueblos casi vacíos, con población de avanzada edad, donde las protestas de los vecinos puedan ser fácilmente acalladas, cuando no directamente desoídas.

Debemos pensar en fijar población joven, sí, pero para ello hay que dejarles algo para que puedan y quieran quedarse. No hay nada mejor que un ambiente en consonancia con la naturaleza que permita vivir de una manera sana, un futuro basado en un desarrollo sostenible, el único posible.

Cuando algunos se levantan y protestan, como en este caso Pueblos Vivos Cuenca, debemos al menos darles la oportunidad de ser escuchados, de que sus propuestas sean debatidas. Una democracia que deliberadamente ignora a aquellos que luchan por una causa justa (en opinión del autor) o, al menos, legítima, es una democracia enferma.

Tenemos que sentarnos como sociedad a pensar hacia dónde queremos ir, marcarnos metas. Debemos medir nuestros pasos y no dejarnos engañar fácilmente. Y, si todos estamos de acuerdo en ese horizonte, debemos, tal y como decía Marcelino Camacho, realizar las acciones necesarias, no sólo las posibles.

Para saber más

Dirección General de Producciones y Mercados Agrarios (2019): “El sector de la carne de cerdo en cifras. Principales indicadores económicos 2018”. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Madrid, España.

Pueblos Vivos Cuenca (2019): “Macrogranjas en Zonas Vulnerables de la provincia de Cuenca”. Cuenca, España.

Rebolledo Gajardo, B (2014): “Vulnerabilidad del territorio a la contaminación por nitratos de origen agrario: desarrollo y aplicación del modelo paramétrico IVNA-LSP”. Universidad de Zaragoza. Zaragoza, España.

1 Actualmente, Pueblos Vivos Cuenca está formada por movimientos vecinales de Priego, Zarzuela, Villalba de la Sierra, Mota del Cuervo, Cañete, Villar de Domingo García, Cardenete, Mariana, Fuentes, Villanueva de la Jara, Pozorrubielos de la Mancha, Torrejoncillo del Rey, Campillo de Altobuey, Reíllo, Tarancón, Belinchón, Almendros, Portilla, Vellisca, Tinajas, Barajas de Melo, Cañada del Hoyo, Yémeda, San Clemente, Carboneras de Guadazaón y Horcajo de Santiago.

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