El proyecto “Servicios de investigación etnográfica en el tramo del río Júcar”

“Buscas en Cuenca a Cuenca, ¡oh peregrino!,
y en Cuenca misma a Cuenca no la hallas”

 

Cuenca es ciudad-paisaje. Un enjambre de edificios sobre la roca cenicienta, retando a las leyes gravitatorias, destaca sobre cualquier otra imagen. Su patrimonio histórico y arquitectónico en la parte alta de la ciudad lleva a callejear la imaginación a través de otros tiempos. Sus dos montaraces hoces la convierten en un complejo urbano y natural único. Sus tres ríos, Júcar, Huécar y Moscas, han empapado su historia.

Y si hay uno al cual le debe su renombre y su personalidad, es el Júcar.  Sus aguas nos susurran los secretos de la ciudad de Cuenca. Su verde ha inspirado cantos a los más grandes poetas. Su curso junto a los frutos de la Serranía, lana y madera, otorgaron fama y admiración. Su fuerza trituró el trigo, aclaró las ropas y creó alfombras y finos paños. Su reflejo mostró el sudor de las cuadrillas que transportaban la madera desde la alta sierra.

Ilustración 1. Ribera del Río Júcar con el puente de San Antón al fondo. Fuente: Autor

De esta forma, Vestal Etnografía ha desarrollado el proyecto “Servicios de investigación etnográfica y diseño de rutas culturales en el tramo urbano del río Júcar”, financiado por los fondos europeos FEDER y el Ayuntamiento de Cuenca.

El objetivo principal del proyecto es convertir la ribera del río Júcar, en el tramo comprendido entre el Puente de San Antón y el puente de la Ronda Oeste, en un elemento de vertebración y dinamización del turismo cultural y natural, a través de la puesta en valor de su amplio patrimonio inmaterial. Todo ello con las diferentes herramientas digitales que nos ofrece el presente. Con él, se busca comprender el patrimonio etnográfico relativo al paso del río Júcar por la ciudad de Cuenca, fortalecer la Declaración de Ciudad Patrimonio de la Humanidad y acercarlo al ciudadano conquense y al visitante. A través de la historia, la tradición, la gente y sus oficios, incentivar los servicios ecosistémicos culturales para hacer de la cultura y la naturaleza símbolos de nuestra ciudad.  

Esta publicación especial de Los Ojos del Júcar es uno de los productos incluidos junto a una ruta personalizada audioguiada a lo largo de la ribera del Júcar; la creación de material audiovisual; un programa del podcast La Alforja y un servicio transversal de comunicación y divulgación.

Ilustración 2. Vistas de la ciudad de Cuenca y, a su izquierda, el paso del río Júcar.

La presente publicación pretende sintetizar el vasto patrimonio que rodea al río Júcar a su paso por la ciudad. Será un viaje a través del tiempo y el espacio. Desde el cerro de la Fuensanta, cercano al lugar donde Anton van den Wyngaerde esbozó parte del primer dibujo de la ciudad en 1565, comenzaremos un paseo que nos llevará por las entrañas del barrio de San Antón; cruzando el inmemorial puente nos adentraremos en la zona donde se fraguaron algunos de los episodios más relevantes de la ciudad, el Hospital de Santiago y su patrimonio asociado; junto al rumor del río trataremos las dos grandes industrias que ha tenido Cuenca gracias a la corriente del Júcar: la textil y la maderera; descubriremos rincones desconocidos como el barrio de la Guindalera, la Presa de Cerdán y la Isla de Monpesler; finalmente, comprenderemos que los planes urbanísticos del siglo XX sepultaron en alquitrán y  cemento un paisaje imperecedero durante siglos. 

Para llevar a cabo este viaje, hemos trabajado junto a fuentes primarias y secundarias. El minucioso estudio bibliográfico que conlleva sumergirse en las aguas del Júcar nos ha remontado al siglo XII, época en que aparecen los primeros documentos de Al-Sala y Al-Edrisi. Tras la conquista cristiana y la declaración del Fuero de Cuenca, las citas y documentos comienzan a ser frecuentes. En ellos queda patente la expansión ganadera y el auge de la industria textil en el siglo XV y XVI. Una mención aparte, como punto de inflexión, merecen los dibujos de Wyngaerde en 1565. Ellos y el detallado estudio de Pedro Miguel Ibañez con su libro “La vista de Cuenca desde el oeste de Van den Wyngaerde”, de 2003, nos abren la verdadera puerta de la historia de Cuenca. Estas obras son indispensables para comprender la ciudad que hoy conocemos. Las obras posteriores como “Historia, antigüedades y familias nobles de la muy noble y leal ciudad de Cuenca” (1632) por Juan Pablo Mártir; de Mateo López; Historia de la ciudad de Cuenca y del territorio de su provincia y obispado (1867) de Muñoz Soliva; “Noticias de Cuenca” (1878) de Torres Mena y, ya en el siglo XX, “Cuenca. Evolución y crisis de una vieja ciudad castellana” de Miguel Ángel Troitiño Vinueasa, han servido de columna vertebral al trabajo. Bibliografía específica sobre temas de industria textil, maderera, alfarería o los barrios de San Antón y Guindalera han complementado el estudio.

Por otro lado, hemos realizado una serie de entrevistas y reportajes a aquellos y aquellas personas involucradas directa o indirectamente con el patrimonio asociado al Júcar. Entre ellas, hemos contado con la colaboración de Cipriano Valiente, director del Museo de Gancheros de Cañizares y uno de los últimos conocedores de este arte milenario; Pedro Miguel Ibañez, Doctor en Historia del Arte, quien, con más de 25 obras publicados, entre ellas el estudio a los dibujos de Wyngaerde, es irrefutablemente uno de los mejores conocedores del patrimonio de la ciudad de Cuenca; Miguel Romero, cronista de la ciudad de Cuenca, quien con su vivaz comunicación y eficaz divulgación nos mostró algunos secretos escondidos de la ciudad; los arqueólogos Santiago David y Michel Muñoz, encargados del estudio y rehabilitación del Alfar de Pedro Mercedes; José Martínez, alfarero y compañero de Pedro Mercedes.

Y, por último, nuestro agradecimiento a los técnicos audiovisuales Mario Rojo por la maquetación de la presente publicación de Los Ojos del Júcar; Johan por la edición del material audiovisual; Sergio Bascuñana por la edición del audio; Grupo Desenfoque por las ilustraciones de flora y fauna, y Verónica Duque por las excelentes infografías. Sin su trabajo y ayuda, nada de esto sería posible.

Ilustración 3. Desembocadura del río Moscas en el Júcar. Fuente: Autor

Cuenca es una ciudad-paisaje que nos habla y nos escucha. Cuenca son sus gentes, barrios, oficios, huertas, maderadas, molinos harineros, batanes, lavaderos… Y el río Júcar a su paso por la ciudad es testigo y protagonista de todo ello. Sus verdes aguas nos enseñan qué fue esta ciudad; quién la habitó y cómo la habitaron. La historia de Cuenca, la ciudad de los tres ríos, brota de las aguas del Júcar. Hoy, mirar sus verdes aguas es escuchar las ruedas de los molinos, el golpear de los batanes, la voz de los gancheros y el balido de las ovejas serranas. Ecos, modos de vida y oficios que ya solo trabaja el recuerdo.

 

“Solo el Júcar quedó, cuya corriente,
si ciudad la regó, ya sepultura
la llora con funesto son doliente.

¡Oh Cuenca!, en tu grandeza, en tu hermosura
huyó lo que era firme, y solamente
lo fugitivo permanece y dura”

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