Se busca paseadora para perros nocturnos

Hay una hoja, por cierto, nada perenne

hay una hoja muy caduca,

—Debería empezar así, bien—.

hay una hoja caduca,

sentado, desde donde la miro,

en un muro, y está sola.

La hoja más sola del mundo.

Me recuerda a mi piel.

Me imagino pequeño en su cocina

desde la esquina leo de un libro

me ignora muy cruel

y yo a mi proclama.

 

Ya no valgo ni para el paseo

nadie saca ya al perro nocturno

ya no valgo ni para el deseo,

y si la soledad curte que da gusto

¿por qué me siento débil y absurdo?

Puede que lo sepa

solo soy un nostálgico.

La gente triste vive por el día

se difumina la parrandera pena

y ahora me vuelvo estático

me desvanezco.

 

Mi piel está sola. Está maldita

pero no como pieles rotas

si no como una cascada.

Lo emocional nos domina

en una conversación tranquila,

con ella, siempre estuvo agrietada.

Alguna vez pude ver en su tez de mármol

reptar peces de plata.

Javier Barreda Planelló

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