Parpadeos de un almendro en flor

La primavera obstinada de junio

se derrite en la canícula

de estos días largos.

El sol se aplasta contra el horizonte

enrojeciendo atardeceres risueños.

Un aliento que invade las noches

hierve en el asfalto.

Eres una primavera inagotable;

las flores que parpadean los almendros:

un suspiro de color el tamarindo,

aroma fresco a jazmín

entre sábanas

inundando mis sueños.

Primavera enredada entre mis dedos,

cosechando las palmas de mis manos;

donde empiezo a terminarme

sé que estás esperando.

Adrián Heras Martínez

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