Para Cuenca

Roca caliza te admira,

esculpidas con atino

tus duras vigas de pino;

Todo aquel que viene y mira

y deambula, y te respira,

siente el peso de tu historia,

y le viene a la memoria

esos años de grandeza

cuando lucías tu belleza

y en tu nombre había gloria.

 

Pero verte así me pesa,

soy un hijo que has parido

que sin salida ha elegido

levantarse de tu mesa

aun sabiendo que no cesa

tu proceso de abandono,

ya que no hay alternativa

porque no te siento viva,

y ahora ya no me perdono

que no seas un icono.

 

De las ciencias y las artes;

de tu patrimonio abstracto

al que tratabas con tacto

no tantas décadas antes;

De tus gentes con talante:

Músicos, poetas, pintores;

De toda esta gran belleza

que hay en tu naturaleza

que tiñe de colores

que despiertan mis fervores.

Guillermo Bollo Miguel

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Carmen Miguel de Pablo

    ¡¡¡Hermoso!!!

  2. Ángeles Bollo

    Genial.Muy bien escrito y muy bien definido ese sentimiento dual que tenemos algunos conquenses de amor y tristeza!!!

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