Lugar

Podría inventar movimientos que enfanguen mareas

o encapoten huracanes, o ensombrezcan los faros,

movimientos literarios.

Engañarte diciendo que soy un rapsoda 

y que este poema solo lo hago por mí.

Esto va, de dos puntos blancos y nocturnos

—como dos estrellas solitarias en dos universos distintos,

sean dioses ardiendo o esferas de vida—

que me enfocan o miran.

De mi cascarón vaciado, viciado, y ahora acariciado 

por tus bondadosas manos.

De entenderme no siempre en lo malo.

Del avance, aunque a veces torpe, sincero.

Del comprendernos, descomponernos,

aunque el mar se caiga en el cielo,

o la lluvia rompa en el suelo.

Javier Barreda Planelló

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