Dualidad

Doy para menos

los temas se acaban

no sé cómo desdoblar mi cerebro

darle relevancia a mi sexo

sin parecer un puto enfermo,

y en lo opuesto,

generar esa ternura al que

parece, no se le levanta.

Nunca prioricé mi polla,

(según «notre héros»

un personaje no nombrado de Houellebecq)

el desecho del lívido es la nada,

eso y la pobreza.

Da gusto hablar de cómo comerte el coño

y lo bonito que es tu giro de ojos.

 

De lo impropio del neoliberalismo

y la pírrica belleza de la globalización.

De las trifulcas en Bangladés

y de cómo aprendí sobre ello.

De cómo florecen los almendros en Malasia

encerrándome a sus nubes.

 

Dejé las metáforas para los poetas

dejé cualquier intención de ello y

sin quererlo, me quedé

en el borracho que ladra.

Otro temblor en esto,

otra absurda página hacia la nada.

Javier Barreda Planelló

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